Cuando un país está en guerra las bases militares se llenan de soldados valientes pero angustiados: nadie quiere alejarse de la familia, nadie quiere arriesgar la vida. Sin embargo, en esta ocasión, el Estado de Israel tiene la obligación de desmantelar a la organización terrorista Hamás para que ataques como el del 7 de octubre no vuelvan a repetirse.

 

 

Ante la perspectiva  de entrar en la Franja de Gaza, los soldados están preocupados por los secuestrados que aún permanecen como rehenes del terrorismo y por los kilómetros de túneles subterráneos a los que se tendrán que enfrentar. Por ello, voluntarios de todo el mundo han llegado a las bases militares para mostrarles un poco de su apoyo.

En esta ocasión una delegación de solidaridad de KKL llevó una cena deliciosa: se trató de carne asada para 200 soldados, una cena que organiza un grupo de israelíes argentinos que se autonombraron “Los jaialim del asado”, y que, hasta el día de hoy, ya han dado de cenar a miles de soldados.

Así, de pronto, un lugar de miedo, angustia y frustración se convirtió en una hermosa cena que más bien fue una caricia en el corazón.

 


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