En la ceremonia del Día del Holocausto en Irlanda, el presidente Michael D. Higgins utilizó su discurso para abordar el conflicto vigente entre Israel y Hamas en Gaza. En un momento polémico, elogió el “alto el fuego que se ha hecho esperar demasiado” en el enclave palestino, provocando que algunos asistentes abandonaran la sala en señal de protesta.
Higgins destacó que considera que el acuerdo de alto el fuego, así como la liberación de rehenes, ha sido recibido positivamente por “aquellos en Israel que lloran a sus seres queridos, aquellos que han estado esperando la liberación de los rehenes”, al igual que por “los miles que buscan a sus familiares entre los escombros” de la Franja de Gaza.
No obstante, sus palabras suscitaron la crítica de grupos judíos, quienes acusaron al presidente irlandés de politizar la guerra entre Israel y Hamás durante un evento conmemorativo.
El rabino principal de Irlanda, Yoni Wieder, calificó los comentarios de Higgins de “profundamente desalentadores” y afirmó que “el memorial nacional del Holocausto de Irlanda debería ser un momento para recordar a aquellos que sufrieron horrores indescriptibles a manos de los nazis“.
Además, subrayó que “es profundamente desalentador que el presidente Higgins haya optado por politizarlo al señalar esta guerra y expresar su desacuerdo con la respuesta de Israel a las atrocidades del 7 de octubre“.
Cuando se anunciaron los planes para que Higgins presidiera la ceremonia, varios líderes judíos en Irlanda tildaron su elección como “inapropiada”, argumentando que reflejaba una “grave insensibilidad hacia los judíos irlandeses”.
A lo largo del tiempo, Higgins ha señalado que Israel ha confundido las críticas hacia el primer ministro Benjamin Netanyahu con sentimientos antisemitas, rechazando además los relatos de judíos irlandeses sobre un incremento del antisemitismo. Este contexto ha llevado a algunos a acusar al presidente Higgins de contribuir al aumento del antisemitismo en Irlanda, a raíz de su firme censura a Israel por la guerra en Gaza y su renuencia a abordar ese tema de forma más considerada.
Cabe recordar que Irlanda, junto a España y Noruega, reconoció formalmente en mayo un estado palestino que abarca la Franja de Gaza y Cisjordania. Este movimiento ha contribuido al deterioro de las relaciones entre Irlanda e Israel, lo que llevó a Israel a retirar a su embajador y cerrar su embajada en Dublín.
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