La liberación de los rehenes israelíes Or Levy, Ohad Ben Ami y Eli Sharabi el sábado por la mañana ha provocado una tormenta de reacciones en línea. Muchos usuarios están haciendo comparaciones escalofriantes entre la frágil condición de los rehenes y el término Muselmann, utilizado durante el Holocausto para describir a los prisioneros judíos en los campos de concentración nazis a los que dejaban morir de hambre hasta el borde de la muerte.
Cientos de publicaciones en las redes sociales están haciendo comparaciones entre los rehenes liberados y los sobrevivientes del Holocausto que soportaron una hambruna extrema y fueron conocidos como Muselmann.
Los tres rehenes parecían exhaustos y peligrosamente bajos de peso, con huesos prominentes, rostros hundidos y clavículas y nueces de Adán muy definidas, signos claros de desnutrición severa y desgaste muscular.
Muchos en las redes sociales sostienen que estas imágenes reviven la historia, evocando la inquietante apariencia de los prisioneros Muselmann.
La referencia histórica: ¿Quiénes eran los Muselmann?
Durante el Holocausto, el término Muselmann (musulmán) se utilizó en los campos de concentración para describir a los prisioneros que sufrían de desnutrición extrema y agotamiento físico y mental total. Los orígenes del término son inciertos, pero algunos creen que se originó a partir de la postura encorvada de las víctimas, que se parecía a la posición de oración musulmana.
Los prisioneros Muselmann perdieron la voluntad de sobrevivir: sus cuerpos estaban demasiado débiles para seguir luchando. Se movían lentamente, mostraban pocas emociones y a menudo no reaccionaban a su entorno. Otros reclusos los consideraban insalvables y, en muchos casos, los enviaron directamente a las cámaras de gas.

De izquierda a derecha: los ex rehenes Or Levy, Eli Sharabi y Ohad Ben Ami. (credito: Canva, REUTERS/Hatem Khaled, REUTERS/Ramadan Abed)
El parecido inquietante entre el Muselmann del Holocausto y los rehenes liberados hoy es innegable. Las fotos los muestran en un estado de extrema demacración, con rostros hundidos, clavículas expuestas, debilidad severa y un lenguaje corporal que transmite agotamiento total. Una inanición tan prolongada ha reducido drásticamente su índice de masa corporal, lo que los pone en serios riesgos de salud a corto y largo plazo y requiere una intervención médica inmediata.
“La historia se repite”
Desde esta mañana, las redes sociales se han inundado de publicaciones que destacan las impactantes similitudes entre la condición de los rehenes y la de las víctimas del Holocausto. Muchos se preguntan cómo el mundo puede presenciar nuevamente tales horrores y no tomar medidas inmediatas para asegurar la liberación de los cautivos restantes.
El debate político en Israel también se está intensificando. Los manifestantes exigen que el Primer Ministro Benjamin Netanyahu y el Ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, que se opone a más acuerdos de rehenes y prefiere continuar la guerra, actúen de inmediato para traer a los cautivos restantes a casa. Los críticos advierten que si no se toman medidas urgentes, el público exigirá cuentas a los líderes de Israel, tal como se juzgó a los líderes anteriores por no actuar contra los crímenes contra la humanidad.
El costo físico de la inanición
Los efectos de la inanición severa son visiblemente evidentes en los rehenes que regresan:
1. Pómulos pronunciados
En condiciones normales, las mejillas están acolchadas por grasa y músculo. La inanición prolongada agota estas reservas, lo que da como resultado rasgos faciales afilados y hundidos.
2. Piel y ojos hundidos
Cuando el cuerpo pierde grasa subcutánea, la piel pierde su elasticidad y soporte, dando al rostro un aspecto hundido y deshidratado. La delicada piel alrededor de los ojos se hunde en profundas hendiduras, creando un aspecto cansado y enfermizo.
3. Nuez de Adán prominente
La desnutrición grave reduce la masa muscular alrededor del cuello, haciendo que la nuez de Adán sea muy prominente. El cuello delgado y debilitado a veces expone los huesos subyacentes.
4. Clavículas prominentes
En individuos sanos, la clavícula está acolchada con grasa y músculo. La inanición erosiona estas capas, haciendo que las clavículas parezcan anormalmente afiladas y protuberantes.
5. Atrofia muscular generalizada
Una falta prolongada de proteínas y calorías obliga al cuerpo a descomponer su propia masa muscular para obtener energía. Esto conduce a una contracción muscular grave en los brazos, las piernas, la cara y el pecho, dando un aspecto demacrado y esquelético.
Más allá de la apariencia: los peligros ocultos de la inanición
La inanición no solo altera la apariencia física, sino que también causa complicaciones médicas graves. El sistema inmunológico se debilita, la temperatura corporal desciende y las personas sufren fatiga extrema y depresión profunda. En los casos más graves, el daño puede ser irreversible y provocar daños a largo plazo en el corazón, los huesos y el sistema nervioso.
El desgaste muscular también afecta la función cardíaca, debilitando el corazón y reduciendo su capacidad para bombear sangre. Los músculos respiratorios entre las costillas se deterioran, lo que provoca dificultades respiratorias. Además, los músculos digestivos se encogen, lo que hace que el proceso de reintroducción de alimentos sea extremadamente delicado.
Una carrera contra el tiempo: la respuesta médica
Los hospitales de Israel están en alerta máxima y han enviado equipos de nutricionistas, especialistas en traumatología y psicólogos para brindar atención médica integral a los rehenes liberados.
El Dr. Ronen Goldberg, médico principal del Centro Médico Sheba, describió su condición como “extremadamente preocupante”. Señaló que la inanición prolongada causa un fallo multisistémico, lo que requiere un proceso de realimentación cuidadosamente monitoreado para prevenir complicaciones potencialmente mortales, según The Jerusalem Post.
Síndrome de realimentación: un riesgo silencioso pero mortal
Uno de los riesgos médicos más peligrosos para los rehenes liberados es el síndrome de realimentación, una afección potencialmente mortal que se produce cuando el cuerpo, tras una inanición prolongada, vuelve a recibir alimentos de repente. La ingesta repentina de nutrientes puede provocar desequilibrios electrolíticos, fallos orgánicos y paro cardíaco.
Para evitarlo, los médicos están utilizando un plan de rehabilitación nutricional lento y muy controlado, que incluye: comidas pequeñas y graduales ricas en vitaminas y minerales, terapia de electrolitos para estabilizar los niveles de potasio, magnesio y fosfato, monitorización cardíaca para prevenir complicaciones cardíacas y apoyo psicológico para abordar los trastornos alimentarios inducidos por el trauma.
“Muchas de estas personas necesitarán meses de atención médica para recuperar su fuerza, tanto física como mental”, dijo el Dr. Goldberg. “Este es un proceso de recuperación que no se puede apresurar”.
Se acaba el tiempo para los rehenes que siguen en cautiverio
Mientras que los equipos médicos de Israel se centran en la rehabilitación de los rehenes liberados, el destino de los que siguen en cautiverio de Hamás sigue siendo desconocido. La inteligencia israelí estima que más de 100 rehenes permanecen en Gaza y que su condición empeora día a día.
“La evidencia es clara: estos rehenes están siendo sometidos a condiciones que recuerdan las peores atrocidades de la historia de la humanidad”, dijo un alto funcionario de inteligencia israelí. “No sabemos cuánto tiempo más podrán sobrevivir”.
Los llamados a una acción militar para obligar a Hamás a liberar a los cautivos restantes están aumentando. Algunos sostienen que las negociaciones prolongadas están dando a Hamás más influencia, mientras que otros temen que la intervención militar pueda poner a los rehenes en mayor peligro.
Un momento de ajuste de cuentas
La liberación de Or Levy, Ohad Ben Ami y Eli Sharabi ha sacudido a Israel y al mundo. Sus frágiles cuerpos cuentan una historia de sufrimiento, crueldad e inhumanidad, que recuerda los capítulos más oscuros de la historia judía.
Para Israel, esto no es sólo una crisis humanitaria: es una emergencia moral y nacional. La pregunta sigue siendo: ¿cuánto tiempo esperará el mundo antes de garantizar que no haya más rehenes que sufran este destino?
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