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domingo 19 de julio de 2026
¿El dinero en verdad corrompe? - Desde las calles de Israel

¿El dinero en verdad corrompe? / Desde las calles de Israel

El nombre de la Parashá de esta semana, “Pekudei”, puede traducirse como “Cantidades de” y se encuentra en la cúspide del libro Éxodo 38:21 .

Se realiza un recuento del oro, la plata y el cobre donados por el pueblo para la construcción del Mishkán . Betzalel, Aholiav y sus ayudantes confeccionan las ocho prendas sacerdotales —el delantal, el pectoral , el manto, la corona, el sombrero, la túnica, el fajín y los pantaloncillos.

El Mishkán está terminado y todos sus componentes son llevados a Moisés , quien lo erige y lo unge con el aceite sagrado de la unción, e inicia a Aarón y a sus cuatro hijos en el sacerdocio .

 Una nube aparece sobre el Mishkán , símbolo de la Presencia Divina que ha venido a manifestarse en él.

Esta lectura concluye uno de los libros más poderosos desde el punto de vista de la historia de la literatura y también es este el contrato de colaboración eterna entre El Creador y una de sus creaciones. El Pueblo de Israel que salió de Egipto, recibió la Torá, erró con el becerro de oro y construyó un tabernáculo que será lugar de encuentro espiritual que permite la conexión con El Creador.

Y finalmente, justo antes de la inauguración del Tabernáculo, Moshe no abre champaña para celebrar, sino que se ocupa de las cuentas. Moisés, el mayor líder del pueblo de Israel, se sienta con un bolígrafo y un papel, asegurándose de que todo el dinero donado al Mishkán se utilice correctamente. Él escribe un registro de cada shekel que entra en las arcas, y lo que se hace con él.

Los cálculos de Moisés tenían como objetivo, según el Midrash, garantizar que nadie sospechara que él se llevaba el dinero a casa. El Midrash explica que hacia el final de la construcción del Tabernáculo, hubo quienes se quejaron a espaldas de Moisés, y hubo quienes se preguntaron a dónde había ido todo el dinero, y por eso Moisés detalla todo en detalle.

Dicen los sabios que la palabra hebrea para dinero, Mamon, es equivalente en numerología a la palabra hebrea sulam, que es escalera. Ambas palabras suman 36 en sus letras. Esto los sabios lo interpretan como una paradoja:

El dinero puede encumbrar a la persona, permitiéndole hacer obras de caridad, impulsar proyectos para beneficio de todos, pero por el contrario ese mismo dinero puede denigrar a su poseedor, convirtiéndolo en un déspota tirano, un holgazán.

Los sabios dicen: la gente hace cosas extrañas, precipitadas, imprudentes e irracionales cuando hay dinero en juego (Shabat 117b). La ganancia financiera puede ser una gran tentación, que nos lleva a actuar en detrimento de otros y, en última instancia, de nosotros mismos. Por lo tanto, en materia financiera, especialmente cuando se trata de fondos públicos, no debe haber lugar a la tentación ni a la duda sobre si se ha utilizado para el propósito para el que fue donado. Debe haber una auditoría escrupulosa y transparencia, el servidor público no deberá ofenderse porque es su obligación.

Dice Rabi Jonathan Sacks: La confianza es esencial en la vida pública. Una nación que sospecha de la corrupción de sus líderes no puede funcionar eficazmente como una sociedad libre, justa y abierta. Una buena sociedad se caracteriza por considerar el liderazgo público como una forma de servicio, en lugar de un medio para obtener poder, del cual se abusa con demasiada facilidad.

Una sociedad libre se construye sobre cimientos morales, y estos deben ser inquebrantables. El ejemplo personal de Moisés, al rendir cuentas de los fondos recaudados para el primer proyecto colectivo del pueblo judío, sentó un precedente vital para todos los tiempos.


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