Ciudad de México, 24 de abril de 2025 — La mañana de hoy estuvo marcada por la solemnidad, la memoria y la esperanza. La comunidad judía de México se congregó en el Panteón Israelita de México para conmemorar el Día del Holocausto (Yom Ha Shoá), en un emotivo acto que recordó a los seis millones de judíos asesinados por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
La ceremonia fue convocada por la Comunidad Ashkenazi, que hizo un llamado a participar en esta ceremonia luctuosa “en memoria de nuestros seis millones de hermanos victimizados por el régimen nazi”, reafirmando el compromiso con el lema: Yom HaShoá — ¡Nunca jamás!
La apertura estuvo a cargo de Raquel Feldman, presidenta de La Kehile, quien subrayó la importancia de mantener viva la memoria no solo como una tarea conmemorativa, sino como una acción educativa constante dirigida a las nuevas generaciones.
El evento reunió a sobrevivientes, descendientes de sobrevivientes y miembros de la comunidad en general, quienes, como cada año, se dan cita para honrar a las víctimas y mantener viva la memoria colectiva. Uno de los momentos más significativos fue la presencia del sobreviviente Luis Opatowski, cuya sola figura encarna la resistencia del espíritu humano ante la barbarie. Con voz serena y mirada firme, Opatowski compartió parte de su historia: la pérdida, los campos, y también la reconstrucción de su vida en México, donde halló un nuevo hogar.
Asimismo, tomaron la palabra representantes de la primera y segunda generación de sobrevivientes, como Orly Beigel, quien, visiblemente conmovida, evocó la herencia moral y emocional que cargan los hijos y nietos de quienes vivieron el horror.
Durante el acto se encendieron seis velas en memoria de los seis millones de judíos asesinados, y se recitaron plegarias tradicionales, acompañadas por un profundo silencio entre los presentes.
El evento reafirmó el compromiso de México con la memoria histórica y la lucha contra el antisemitismo. En un mundo donde los discursos de odio resurgen con nuevas máscaras, esta conmemoración no solo fue un tributo a las víctimas del Holocausto, sino también un llamado urgente a la conciencia colectiva. Como se dijo al cierre del acto: “Recordar no es suficiente: debemos educar, hablar, actuar.”
La comunidad judía en México, profundamente enraizada en la historia nacional desde hace más de un siglo, sigue siendo un ejemplo de resiliencia, de vida que florece tras la tragedia. Y hoy, en el Panteón Israelita, esa vida se hizo presente, se sostuvo de la mano, se abrazó en silencio… y habló, con toda la fuerza de la memoria.
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