Beatriz Ezban desdobla la identidad en “Lo real y su doble”: una visita guiada que reveló el arte detrás de las selfies

El pasado domingo 11 de mayo, la artista Beatriz Ezban ofreció un recorrido guiado por su más reciente exposición, Lo real y su doble, en la Galería 526 de la Ciudad de México, frente al Templo Maguén David de Polanco.

Ante un público entusiasta y diverso, Ezban desmenuzó con generosidad el proceso creativo, las capas simbólicas y las preguntas filosóficas que subyacen en esta potente muestra que se presenta como una meditación visual sobre la identidad, la percepción y la distorsión contemporánea del yo.

 

En diálogo con la cultura digital, la exposición analiza la selfie como espejo fragmentado y como un medio de construcción de un “otro yo” —social, aspiracional, tecnológicamente filtrado—, que revela tanto nuestros deseos de mostrarnos como nuestras estrategias para ocultarnos.

La exposición, inaugurada el pasado 10 de abril, toma su título del filósofo Clément Rosset, cuya obra reflexiona sobre la imposibilidad de enfrentar la realidad sin recurrir a un “doble” que nos permita digerirla: una copia, una imagen, una creación. Siguiendo esta línea, Ezban articula un lenguaje plástico que juega con materiales como el “papel espejo” y la incorporación de dispositivos tecnológicos —celulares, iPads, cámaras— para interrogar no solo la autorrepresentación sino la mirada del otro.

Durante la visita, Ezban compartió detalles íntimos de su proceso: cómo la fascinación por la distorsión que produce el papel espejo la llevó a aparecer, sin planearlo, en algunas de sus propias obras. Esta presencia velada de la autora en su obra, lejos de buscar protagonismo, apunta a una reflexión más honda sobre cómo nos percibimos y cómo somos percibidos.

La exposición fue curada por Michel Blancsubé, reconocido por su sensibilidad para entrelazar arte y pensamiento. Su selección subraya las dualidades que atraviesan la obra de Ezban: lo real y su reflejo, lo físico y lo virtual, la presencia y la ausencia. Algunas piezas incluso están concebidas en pares —como “Lo real” y “Su doble”—, estableciendo un juego visual y conceptual que invita a contemplar, comparar, dudar.

La visita guiada del domingo fue también un acto de generosidad intelectual. Lejos de limitarse a describir sus técnicas, Ezban ofreció una conversación viva con el público, propiciando un espacio de contemplación colectiva. Su presencia cálida y reflexiva reafirmó lo que su obra ya sugiere: que el arte, lejos de ser un objeto pasivo, es una forma de pensamiento en movimiento.

En un tiempo en el que todos llevamos un espejo digital en la mano —tomando selfies, filtrando imágenes, construyendo versiones fragmentadas de nosotros mismos—, las piezas de Ezban nos confrontan con la pregunta: ¿qué vemos cuando nos miramos? ¿Quién está realmente del otro lado del reflejo?

La exposición estará abierta al público hasta el 8 de junio, con entrada libre de martes a domingo, de 11 a.m. a 6 p.m. ¡No te la puedes perder!

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