El Líbano se enfrenta a una creciente presión por parte de Estados Unidos, según detalla un informe del diario libanés Al Liwa. Según el informe, el enviado estadounidense Morgan Ortagus llegará a Beirut con directrices firmes para presionar a los líderes libaneses hacia un acuerdo regional respaldado por EE. UU. y centrado en la seguridad israelí.
Un informe libanés revela demandas estadounidenses que vinculan la ayuda a cambios políticos, el desarme de Hezbolá y la normalización regional.
El informe indica que Washington ya no está dispuesto a tolerar lo que considera políticas evasivas de Beirut. En cambio, espera medidas públicas e inequívocas por parte del Líbano en apoyo de un proceso de normalización regional más amplio. El apoyo económico y la inversión extranjera, según el informe, ahora dependen de dicha cooperación.
Fuentes citadas por Al Liwa advierten que no participar en este proceso podría tener consecuencias nefastas para el Líbano. Estas podrían incluir una pérdida de apoyo internacional, un fuerte deterioro de la estabilidad financiera y la erosión de problemas nacionales de larga data, como la disputa del Monte Dov. El Monte Dov, conocido en el Líbano como las Granjas de Shebaa, una pequeña franja de tierra en la confluencia de Líbano, Siria e Israel, es reclamado por el Líbano, pero la ONU lo considera territorio sirio ocupado por Israel, lo que lo convierte en un punto central de controversia en el conflicto libanés-israelí.
Al Liwa sugiere además que Estados Unidos podría estar buscando un acuerdo diplomático más amplio con Siria, mediante el cual el alivio de las sanciones se negociaría a cambio de concesiones territoriales. Si Damasco reconoce formalmente las Granjas de Shebaa como sirias en lugar de libanesas, esto podría socavar la justificación de Hezbolá para retener sus armas, intensificando así los llamados a su desarme. El informe describe varias expectativas clave que Washington supuestamente tiene para el Líbano: una retirada discreta de la reivindicación del Monte Dov para evitar la normalización directa, el desmantelamiento de la capacidad militar de Hezbolá, la limitación de la influencia política del bloque Amal-Hezbolá y la congelación de los debates sobre política interna hasta las próximas elecciones parlamentarias de 2026, según Israel National News.
El informe concluye que estas medidas buscan no solo reconfigurar la dinámica interna del Líbano, sino también integrarlo en un nuevo orden regional orquestado por Washington y Jerusalén.
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