El Dr. Alberto Saltiel, originario de México, es cirujano vascular en el Centro Médico Rabin del Hospital Beilinson, en Petah Tikva, Israel. Con una trayectoria marcada por el compromiso y la resiliencia, ha sido testigo directo de la tensión, los desafíos y el humanismo que definen a la medicina en contextos de guerra.
En una entrevista realizada por nuestra directora, May Samra, hablamos con él sobre sus inicios, su carrera internacional y la labor médica en tiempos de conflicto.
Un sueño que nació a los seis años
“El amor por la medicina empezó a los seis años, en primero de primaria. Recuerdo que estábamos leyendo sobre el corazón en un libro de anatomía para niños y le dije a un amigo: ‘Yo voy a ser doctor del corazón’. Y desde entonces, nunca cambié de idea.”
A lo largo de su formación, Saltiel descubrió su pasión por la cirugía. Estudió Medicina en la Universidad Anáhuac, en México, y realizó un internado en el Hospital Soroka en Be’er Sheva, Israel. Esta experiencia fue clave: “Quería experimentar lo que era la medicina fuera de México. Regresé a terminar la carrera y decidí volver a Israel para especializarme.”
Aunque realizó sus estudios de Medicina en México, fue en Israel donde encontró el camino que daría forma definitiva a su vocación quirúrgica. Realizó su especialidad en el Hospital Ichilov (Centro Médico Sourasky), y hoy trabaja como cirujano vascular en uno de los centros más reconocidos del país.
Entre trasplantes y tecnología de punta
Durante su formación, Saltiel formó parte de uno de los programas más grandes de trasplantes en Israel. “Viajar a recoger órganos, traerlos lo más rápido posible al hospital, todo eso con mucha adrenalina y satisfacción… fue uno de los periodos más llamativos de mi especialidad.”
En su práctica actual, combina cirugía abierta con procedimientos endovasculares mínimamente invasivos. Destaca el acceso amplio a tecnologías médicas:
“Aquí en Israel, incluso en el sistema público, tenemos acceso a tecnología de altísimo nivel, sin las limitaciones económicas que existen en otros países. Y eso se traduce en mejor atención para cualquier paciente, sea ciudadano o no.”
La medicina humanista en tiempos de guerra
El Dr. Saltiel estaba de guardia el 7 de octubre de 2023, cuando estalló el conflicto más reciente entre Israel y Hamás. “Fue un caos total. Nos llamaron a todos los médicos quirúrgicos a presentarnos en el hospital. No sabíamos nada. Las noticias eran confusas. Desde ese momento, todo cambió.”
Relata cómo su familia se trasladó temporalmente a los Estados Unidos, mientras él trabajaba jornadas de hasta 22 horas. “La casa estaba vacía, oscura. Me quedaba unas 2 o 3 horas y regresaba a trabajar.”
Durante semanas, atendió principalmente a soldados heridos, muchos de ellos jóvenes con lesiones vasculares severas. “Era difícil. Muy agresivas las heridas, y pacientes con toda la vida por delante. Eso te marca. No lo olvido, son cosas que están impregnadas en mí.”
Resiliencia en medio del dolor
El sistema médico israelí no solo se distingue por su nivel técnico, sino por su enfoque humanista.
“Aquí el paciente no es solo el padecimiento. Se ve al paciente como un todo: cuerpo, mente, entorno social. La medicina se preocupa por lo que pasa con él mañana, cómo va a llegar a casa, si necesita ayuda en su día a día.”
Pero la vida en Israel, especialmente en tiempos de guerra, implica más que atención médica. Se trata también de lidiar con una realidad cotidiana atravesada por la incertidumbre y el miedo: “Muchos dicen que te acostumbras. No sé si es que te vas acostumbrando o que se vuelve una rutina. Al final del camino, éste es el día a día. O lo aceptas o lo aceptas. Es parte de la vida acá. Suenan las alarmas, agarras a tus hijos, corres al refugio. Mis hijos ya lo saben hacer desde pequeños.”
La carga emocional es constante. “En días conmemorativos como Yom Hazikarón, suena una sirena que todos esperan. Aun sabiendo que es por respeto a los caídos, mis hijos se paralizan. Tienen miedo. El trauma está ahí.”
Mirando hacia el futuro
A pesar de los desafíos, el Dr. Saltiel mantiene un profundo sentido de compromiso con su labor. Su decisión de especializarse en el tratamiento de heridas vasculares en contextos de conflicto no solo responde a una vocación profesional, sino también a un deseo genuino de retribuir al país que le brindó oportunidades para desarrollarse como médico.
Y concluye con una reflexión sobre la esperanza y el orgullo por Israel:
“Creo que Israel es un país de gente resiliente y no se va a dejar oprimir por nada ni nadie. Si todo sale bien y el resultado de todo este conflicto sale para bien, Dios quiera, creo que Israel es un lugar que te recibe con los brazos abiertos y nadie lo debe dejar pasar si tuviera la oportunidad.”
Un testimonio que inspira
La historia del Dr. Saltiel es un testimonio de vocación, entrega y humanidad en medio de la adversidad.
Su experiencia no solo refleja el impacto de la medicina en zonas de conflicto, sino también la fortaleza de quienes, como él, eligen sanar incluso en los escenarios más difíciles. Su testimonio nos recuerda el papel crucial que desempeñan los profesionales de la salud como puentes entre la vida y la esperanza. El Dr. Saltiel encarna una vocación que no claudica ante el miedo ni el dolor, y reafirma el poder de la compasión como acto de resistencia.
En tiempos oscuros, su labor nos recuerda que sanar también es una forma de lucha.
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