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miércoles 03 de junio de 2026

Halladas 39 tumbas y exhumados 19 cuerpos del antiguo cementerio judío de Montjuïc en Barcelona

Decían los expertos que era más que probable que sucediera y así ha sido. Las obras de ampliación de la red freática que han tenido lugar estos meses en Montjuïc* han acabado dejando al descubierto tumbas del Cementerio judío, que fue utilizado desde el siglo IX hasta el XIV, cuando tuvo lugar la masacre de 1391. Un pogromo –ataque a la comunidad judía– después del cual los judíos de Barcelona tuvieron que irse o convertirse para esconder su condición religiosa.

En las obras, según fuentes municipales, han aparecido 39 tumbas de las que 23 ya han sido excavadas. En total, por ahora se han exhumado los cuerpos de 19 difuntos que llevaban allí por lo menos 700 años. Se encuentran junto a la plaça de la Sardana. Los trabajos empezaron en abril, cuando tuvieron lugar los hallazgos. La intervención, a cargo del servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Barcelona, se desarrolla con el secretismo habitual. El consistorio y la Generalitat cuentan con un protocolo acordado con las comunidades judías para casos como este.

Excavaciones en 1946 y 2001

El cementerio judío no es visible y ha sido excavado solo en parte, por lo que no está del todo claro cuál fue su extensión original. Una gran excavación en el terreno tendría gran interés pero presentaría dos obstáculos considerables: requeriría una gran inversión y entraría en un terreno que no resulta cómodo para los judíos, reacios a que sus difuntos sean removidos, aunque sea con objetivos científicos.

Tumbas judias encontradas en Montjuïc. / Marc Asensio

En los últimos 80 años ha habido dos excavaciones significativas. En 1946, una dirigida por el historiador y arqueólogo Agustí Duran i Sanpere, en la que se documentaron 177 sepulturas judías. En el 2001, la que encabezó Xavier Maese, arqueólogo del Servicio de Arqueología de Barcelona, se documentaron otras 557 tumbas judías.

Según Maese, entre las sepulturas documentadas por Duran i Sanpere y las 557 del 2001, es lógico pensar que en total son más de un millar los cuerpos enterrados en distintas sepulturas, aunque solo se ha comprobado la existencia de las más de 700 citadas. Duran i Sanpere determinó tres tipos de tumbas, y según un estudio publicado por Maese y el especialista en Epigrafía hebrea Jordi Casanovas, ya fallecido, en realidad hubo una cuarta.

Tipos de tumbas

El primer tipo es el de las tumbas de cavidad lateral, que Duran i Sanpere llama tumbas de cueva. Son las más antiguas de la necrópolis junto con las antropomorfas y según los datos de la excavación que dirigió Maese se emplearon hasta el siglo XIV. El segundo tipo es el de las antropomorfas, usadas hasta el siglo XIII, sin excluir que lo fueran hasta el XIV. El tercer tipo son las sepulturas de recorte en forma de bañera, el grupo más moderno de la necrópolis, que datan del XII al XIV.

El cuarto tipo son las tumbas con ataúd, que Duran i Sanpere consideró tardías dentro de la cronología del cementerio, algo en lo que coincide Maese, que sin embargo no cree, como su homólogo y predecesor, que fueran un modelo posterior a las antropomorfas, sino más bien que convivieron durante un periodo, el último de la necrópolis antes de que entrara en desuso.

Algunas de las sepulturas. / Marc Asensio

La masacre de 1391

Los judíos de Barcelona vivieron su jornada más negra el 5 de agosto de 1391. Ese día tuvo lugar un ataque furibundo a la comunidad que acabó en masacre y que les hizo desaparecer de la ciudad: o murieron, o huyeron o se convirtieron. El pogromo llegó en un contexto de crisis económica y precariedad, de pobreza y muerte. Una etapa de desgracia que se inició con la conjunción de malas cosechas que llevaron a que 1333 fuera denominado ‘Lo mal any primer’. La peste negra llegó a Catalunya en 1348 -se dijo que en un barco venido de Génova- y encontró el terreno abonado para la desgracia: una sociedad hambrienta y precaria que sucumbió ante la epidemia. En algunas ciudades murió la mitad de la población.

María Jesús Navarro, licenciada en Historia y guía turística, que entre otras mil cosas de la ciudad habla a los visitantes de la huella judía en la capital catalana, cita una de las tesis sobre el porqué del pogromo: la convicción de que los judíos tenían alguna responsabilidad porque murieron menos en porcentaje que el resto de la población.

El cementerio y la higiene

Navarro considera que quizá la higiene pudiera ser la respuesta de por qué murieron menos judíos de peste: “Los cristianos tenían previstos dos baños en la vida de media: el bautizo y la boda. Normalmente, la higiene cristiana consistía en echar mano de un barril de agua en el que la gente se limpiaba las manos, la cara y las partes íntimas. Algunos textos pseudomédicos decían que la suciedad te protegía. En cambio los hombres judíos se bañaban una vez por semana, en lo que era un baño ritual de inicio de la semana, la mikve. Y las mujeres judías, una vez al mes, tres o cuatro días después de la última gota de menstruación”. La guía considera probable que detrás de la matanza de los judíos barceloneses se encontrara un antisemitisimo que buscó las razones que tuviera más a mano para desatar la violencia.

Consecuencias

“Hay tumbas hasta 1391. A partir de entonces, 100 años de abandono. Eran terrenos reales, y el rey los vendió a privados. Finalmente aquello fue zona militar. Las lápidas se usaron en el Call, para construir”, explica Navarro, que prosigue: “¿Si quedaron judíos en Barcelona? Es una pregunta complicada. Sí y no. Muchos murieron. Se dice que un 20% de la población era judía y que un 40% murió. Algunos se fueron a Marruecos, otros a Roma: por eso se llama así la Via Catalana de la capital italiana, por los judíos que se fueron. Muchos se quedaron. Era gente que había nacido aquí. Eran catalanes. Los que se quedaron fueron obligados a convertirse”.

Fuente: El Periódico

*Montjuïc = monte judío, en catalán