Vamos a analizar por qué la ONU sigue siendo clave para Israel, aunque los números muestran que es una institución bastante hostil hacia el Estado judío. Usando datos concretos sobre el sesgo antiisraelí de la ONU y los problemas con la UNRWA, este video explora las razones estratégicas que hacen que Israel no pueda simplemente darle la espalda a esta organización.
Los datos revelan un sesgo innegable contra Israel. Entre 2015 y 2019, la Asamblea General de la ONU aprobó 96 resoluciones contra Israel, frente a solo siete contra Siria, cinco contra Corea del Norte, cinco contra Irán y ninguna contra China.
En 2019, 18 resoluciones apuntaron a Israel, superando las siete combinadas para todos los demás países. El Consejo de Derechos Humanos, entre 2006 y 2020, emitió 90 resoluciones contra Israel, el 42% de todas sus críticas a países, mientras que regímenes como Rusia, Arabia Saudita o Irán apenas son mencionados.
La Comisión sobre la Condición de la Mujer, desde 2015, ha emitido sus cuatro únicas condenas contra Israel por supuestos abusos a mujeres palestinas, ignorando violaciones graves en países como Arabia Saudita o Irán.
Estos números evidencian una campaña sistemática para deslegitimar a Israel, la única democracia del Medio Oriente.
La UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, agrava el conflicto. Desde 1949, permite que el estatus de refugiado sea hereditario, inflando el número de refugiados de 700,000 en 1948 a 5.9 millones en 2025, un trato único en el mundo. En Gaza, Hamas intercepta la ayuda humanitaria coordinada por la UNRWA.
Desde octubre de 2023, 1.8 millones de toneladas de ayuda ingresaron en Gaza a través de miles de camiones, pero Hamas la acapara o la revende, dejando a 1.8 millones de palestinos en inseguridad alimentaria. Israel ha documentado que el 10% del personal de la UNRWA en Gaza, unas 1,200 personas, tiene vínculos con Hamas o la Jihad Islámica, y al menos 12 empleados participaron en el ataque del 7 de octubre de 2023, que mató a más de 1,200 israelíes.
Las instalaciones de la UNRWA han sido usadas para almacenar armas, construir túneles y operar centros de comando de Hamas. Sus materiales educativos han sido criticados por promover odio antiisraelí y, en algunos casos, contenido antisemita, enseñando a los niños que Israel busca “borrar la identidad palestina”.
En noviembre de 2024, Israel prohibió la UNRWA en su territorio, efectiva desde enero de 2025, una medida justificada para cortar los vínculos con el terrorismo.
A pesar de este sesgo, la ONU sigue siendo relevante para Israel por motivos estratégicos.
Primero, la ONU es una plataforma para el reconocimiento internacional. Un Estado se define por su territorio, población, gobierno y capacidad de entablar relaciones internacionales, pero el reconocimiento de la ONU refuerza la legitimidad de Israel, establecida tras la Resolución 181 de 1947. Aunque la ONU no es la única autoridad, y el reconocimiento bilateral y la soberanía efectiva son cruciales, la presencia en la ONU protege a Israel de ser marginado como un Estado “paria” por sus adversarios.
Segundo, la ONU es un foro diplomático esencial. El veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad ha bloqueado sanciones y medidas severas contra Israel. La ONU también facilita interacciones con países que no tienen relaciones directas con Israel, sentando las bases para acuerdos como los Acuerdos de Abraham. Además, Israel participa en agencias técnicas, como la Organización Mundial de la Salud, donde comparte tecnología y fortalece su influencia global.
Tercero, la gestión de la crisis humanitaria en Gaza y Cisjordania requiere canales efectivos de ayuda. La UNRWA ha fallado, con Hamas desviando recursos y comprometiendo su neutralidad. Sin embargo, alternativas viables han emergido. Organizaciones como la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), apoyada por Estados Unidos, han distribuido millones de comidas a los palestinos sin que Hamás o la UNRWA interfieran. Esto demuestra que es posible canalizar ayuda de manera eficiente y segura, sin perpetuar el conflicto ni fortalecer a grupos terroristas. La prohibición de la UNRWA abre la puerta a modelos como el de la Fundación Humanitaria de Gaza, que podrían reemplazar a una agencia comprometida por su historial.
En conclusión, la ONU es importante para Israel porque refuerza su legitimidad internacional, ofrece un foro diplomático para contrarrestar narrativas hostiles y permite gestionar la crisis palestina, aunque de manera imperfecta. Israel no puede aislarse del mundo.
Necesita la ONU para mantener su legitimidad, defender su narrativa y evitar que potencias peores llenen el vacío. Sin embargo, el sesgo de la ONU, evidente en las 90 resoluciones del Consejo de Derechos Humanos contra Israel y en el rol problemático de la UNRWA, debe ser confrontado.
La decisión de Israel de prohibir la UNRWA es un paso adelante, y el éxito de organizaciones como la Fundación Humanitaria de Gaza muestra que hay caminos para avanzar sin depender de una agencia que, en la práctica, ha beneficiado a Hamás.
Israel debe seguir usando la ONU estratégicamente, exigiendo reformas y explorando alternativas que respeten su seguridad y soberanía.
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