“Y viviréis seguros en vuestra tierra.” Vayikrá 26:5.
NUEVO LIDERAZGO
En la Parashá de esta semana, Pinejás, el pueblo de Israel se prepara para la conquista de la Tierra Prometida. Es un momento clave en la historia: una nueva generación ha crecido en el desierto, libre del yugo de Egipto y sin complejos de inferioridad.
Esta nueva generación tendrá que enfrentarse a enemigos muy poderosos. El liderazgo de este nuevo Israel debe recaer en alguien con una capacidad particular: no solo fuerza y fe, sino sabiduría y una visión clara de los objetivos a lograr. El Creador elige reemplazar a Moshé por Yehoshúa Bin Nun, un líder con “rúaj” —espíritu—, capaz de adaptarse a distintas situaciones y, sobre todo, de inspirar a su pueblo a tener la valentía y la confianza en que Dios los ayudará a conquistar la Tierra Prometida.
Yehoshúa fue el conductor ideal que guió al ejército de Israel hacia sus mayores victorias, y bajo su mando, el pueblo vivió siguiendo fielmente la Torá, con prosperidad y seguridad durante dos generaciones.
Ese modelo de liderazgo —fuerte, claro y valiente— es el que hoy necesita el Estado de Israel. Y, personalmente, estoy agradecido a Dios de que Binyamin Netanyahu sea quien conduce a Israel en este momento histórico.
Netanyahu puede no ser perfecto. Uno puede criticarlo duramente por su insistencia en negociar con organizaciones terroristas, algo que en mi opinión va en contra del sentido común y de la halajá, que prohíbe “pagar” más de lo convencional por un rehén: en todo el mundo se cambia un prisionero por otro prisionero, ¡para no incentivar nuevos secuestros! Y cuando, a cambio de un rehén, se ofrece: la liberación de cientos de terroristas, retirada de territorios, ceses al fuego o beneficios económicos, se está fortaleciendo al terrorismo. Y lo que se fortalece, tarde o temprano, ¡se repite!
Pero hay algo que debe reconocerse: lo que Netanyahu dijo el 8 de octubre de 2023 fue profético. Anunció el inicio de una nueva era para Israel y un nuevo Medio Oriente. Y lo dijo mientras tenía un gobierno hostil, el de Biden, en la Casa Blanca.
Tuvo una visión clara y valiente, que no solo anticipó, sino que también llevó a cabo. Desde el 8 de octubre, Netanyahu ha resistido contra toda oposición imaginable: desde el exterior —la Unión Europea, las Naciones Unidas, organismos internacionales—, desde la izquierda y desde la derecha, y también —la más ridícula— desde dentro del propio Israel. Y, a pesar de todo, continuó cumpliendo esa misión imposible.
Pienso —estoy seguro— de que el primer ministro del Estado judío no actúa solo: que el Todopoderoso es quien le da el valor y la valentía —la misma que le dio y le exigió a Yehoshúa—, que lo inspira y lo guía, y quizás lo dirige como Su enviado o Su instrumento para proteger a Israel.
SR. SEGURIDAD
Hace poco escuché una entrevista o un video donde le preguntaron cómo quería ser recordado por la historia. Netanyahu respondió con dos palabras: “Mar Bitajón“, es decir, como la persona que luchó y trajo “seguridad” a Israel.
Cuando uno estudia Torá, aprende que no solo hay que notar lo que dice el texto sino también lo que debería haber dicho y no dice. Recuerdo a Shimon Peres. Lo vi en Buenos Aires un par de veces en la década de los 90. Peres era un líder idealista, pero no realista. Y él nunca habría dicho que quería ser recordado como quien trajo “seguridad” a Israel, sino como quien trajo “la paz”. Peres era un soñador: idealizaba un nuevo Medio Oriente donde Israel sería el centro económico que traería prosperidad a toda la región.
A Peres le faltaba un pequeño factor en su ecuación: conocer al enemigo. Peres y muchos líderes en Israel hasta hoy en día no entendía —o estaban en negación— que los árabes islamistas NO ESTÁN INTERESADOS EN PAZ Y PROSPERIDAD: quieren guerra, asesinato y conquista. Y es una mentalidad que no va a cambiar. De hecho, cada vez parece más intensa.
En el momento en que escribo estas líneas, en el sur de Siria se está llevando a cabo un nuevo 7 de octubre, pero no contra judíos, sino contra los drusos. Hay invasiones de islamistas en la zona drusa de Sweida: asesinatos, violaciones, quemas de casas, torturas… y todo esto sin provocación alguna, sin justificación por “colonialismo” de parte de los drusos ni ninguna otra excusa.
Los islamistas atacan porque su religión no tolera que existan minorías étnicas o religiosas. Solo pueden existir sunitas. En Siria, los islamistas ya han asesinado a miles de cristianos y alauitas, y, por supuesto, en el mundo entero nadie se manifiesta en contra de ellos. O ni siquiera se enteran de lo que está pasando.
Volviendo a la diferencia entre Netanyahu y Shimon Peres: Netanyahu no dijo que quiere ser recordado como el político que trajo PAZ, sino seguridad. Porque entendió que ese es el objetivo “realista” para la existencia judía en el Medio Oriente.
SEGURIDAD MESIANICA
Sus declaraciones me recordaron un texto de Maimónides en su Mishné Torá, donde habla de los tiempos del Mashiaj. Allí explica que, en los tiempos mesiánicos, “no ocurrirán eventos sobrenaturales… sino que el mundo seguirá su curso normal”. Y entonces cita la famosa profecía de Isaías, afirmando que: “el lobo morará con el cordero, el tigre con la ovejita”, y aclara que es una metáfora, que no se refiere al cambio de la naturaleza en los animales, sino a que Israel vivirá “con seguridad” entre las naciones enemigas que la rodean.
Y esa palabra, “seguridad”, desentona a primera vista. Porque uno hubiera esperado que Maimónides dijera que en los tiempos mesiánicos Israel “vivirá en paz” con sus vecinos, y no meramente ¡en un estado de seguridad!
Hay muchas diferencias entre vivir en paz y vivir en seguridad. La paz es un ideal de cooperación mutua, armonía voluntaria, amistad y tolerancia. Pero la seguridad no presupone el fin de la enemistad ni un estado idílico de cooperación entre dos naciones. Vivir en seguridad implica estar alerta y preocuparse por ser permanentemente más fuerte que el enemigo. Hoy, eso es exactamente lo que vive Israel. No hay paz ni armonía con Egipto, Líbano o Siria… estos no son países amigos de Israel. Pero tampoco se atreven a desafiar a Israel.
Si Netanyahu se ve a sí mismo como El Sr. Bitajón, quizás —incluso sin que él lo sepa— está parafraseando una visión mesiánica muy realista.
O quizás el bitajón sea un paso anterior al shalom, que sería lo sobrenatural en esta ecuación. Pero hoy por hoy, el bitajón es el paso imprescindible. Y tener un líder como Netanyahu que lo entienda, lo sostenga y que esté dispuesto a cargar con el precio político de defenderlo, es una bendición divina que no debemos dar por sentada.
Pido a HaShem que lo proteja y le conceda la sabiduría y el valor que le dio a Yehoshúa Bin Nun para liderar al ejército judío hacia la victoria, en la incesante lucha contra nuestros enemigos.
_____________________________________________________________________________
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío






