Desconozco la autoría de la frase con que titulo este artículo, sí la he visto escrita y la escuché gritada en más de un continente. También la tuve que gritar yo cuando las dictaduras implantadas por el Plan Cóndor asesinó la democracia en los países del sur de Sudamérica.
Esa frase salía al aire en los malos momentos, hoy estoy empezando a escuchar el principio en Israel.
Y me refiero al principio en doble sentido. Uno es el principio de la frase (el pueblo debe estar unido) y el otro es el principio que mentalmente entendemos detrás de la frase.
En muchos sitios, personas con diferente posición política, y por distintos motivos, en medio de discusiones por temas del momento, alzan la voz pidiendo que el pueblo esté unido.
La idea es muy antigua. Ya siglos atrás se decía “la unión hace la fuerza”, a fines del siglo XIX José Hernández escribía “los hermanos sean unidos, esa es la ley primera”.
Los israelíes somos conscientes de eso, pero evidentemente una parte de nuestros gobernantes fomenta la desunión pura y exclusivamente para beneficio propio.
Estamos en medio de una guerra, de una gran, cruenta, desastrosa guerra. Y en vez de la lógica unión necesaria para no perderla, estamos divididos, más claro partidos al medio, lo que no trae buen augurio ni esperanzas.
Irán nos quiere eliminar del mapa. Discutimos porque hay quienes quieren dar un buen escarmiento a los ayatollahs, y hay quienes no quieren que se los toque o lastime. Es el gobierno actual quien fomenta la división porque ellos mismos, los gobernantes, no se ponen de acuerdo.
Tenemos la guerra de Gaza. Discutimos porque hay quienes quieren continuar hasta que nada quede de Hamas y de toda Gaza, hay otros que están cansados de guerras y quieren terminar ya, y también, con valores más importantes están quienes tienen familiares o amigos como rehenes de Hamas, o perdieron familiares en la prolongada guerra. Pero no nos ponemos de acuerdo porque el gobierno tampoco se pone de acuerdo.
Tenemos la famosa exención de servicio militar que divide a la población, quienes no quieren que haya excepciones al enrolamiento y quienes la exigen como fundamental. La población está dividida tanto que hasta entre los ortodoxos hay quienes hacen el servicio militar y quienes se niegan.
Lo que tuvimos, pero ya casi no tenemos, es amigos. Estamos haciendo todo lo que el mundo dice que no, todo lo criticable, todo lo que puede ser motivo de acusaciones a escala internacional, los hemos cambiado por multitudes de judeófobos que no sabemos hasta dónde puede llegar su odio. Ya hemos visto hoy que hicieron bajar de un avión a más de cincuenta menores de edad porque cantaron una canción en hebreo.
Hoy es un día que quedará para la Historia como el día en que los gobernantes aprovecharon el poco tiempo que quedaba antes del receso de la Knesset para votar nada más que la ley declaratoria sobre los derechos de Israel sobre determinadas zonas que estaban en cierta nebulosa. Pero se votó esta ley por un solo motivo y dejando de lado una cantidad muy grande de proyectos de ley más importantes. Se votó para que los socios de la coalición gobernante no salgan de esa coalición tirando abajo al gobierno.
En síntesis, dos ideas claras: mantener a la coalición como gobierno por un tiempo más, que al momento de escribir esto no tienen más que 50 votos en 120, y dejar la puerta abierta para que a posteriori se tome posesión plena de Gaza, colonizándola como parte integrada al país, sin importar para nada qué sucederá con los gazatíes.
Además, desaparece la solución de dos estados, ya que también Judea, Samaria, el Golán, en fin todos los territorios que hubieran servido para un posible país palestino, quedan bajo jurisdicción israelí. Acá quedan más millones de palestinos sin lugar para vivir, ya que quedándose en esos territorios que hoy habitan pasarían a ser mayoría en Israel, y si no se les dan los beneficios de ciudadanos quedaría evidente un apartheid que el mundo no aceptaría y desaparecería el carácter de democrática que todavía conserva Israel.
Lamentablemente habrá lectores que reaccionarán etiquetándome de izquierdista o ultraderechista, pero nadie encontró la solución a estos problemas, y tampoco yo tengo más que alguna tímida idea, pero lo primero que hay que hacer es cambiar de gobierno, y lo segundo es elaborar una Constitución que nos dirija.
El tema de Gaza es el más urgente a definir por la vida de los pocos rehenes que quedan y la vida de los soldados que el ejército mantiene en Gaza, pero acá hay dos soluciones muy claras y concretas, ambas muy malas.
Si nos retiramos ya totalmente de Gaza se termina el estado bélico con su costo en dinero pero principalmente en soldados que caen a diario, tendremos la posibilidad de que nos entreguen la totalidad de rehenes y que por cierto tiempo haya tranquilidad, pero queda el huevo de la serpiente Hamas que tarde o temprano intentará un segundo 7 de octubre.
La otra solución es barrer del todo a Gaza, que no quede nada más que escombros -ya casi está-, eso sin duda nos traería la pérdida de los rehenes, el odio del mundo todo, y no será Hamas ni será en Gaza pero el odio hará aparecer otros movimientos terroristas que a la larga también nos atacarán.
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