Con profundo pesar quiero dedicar estas líneas al recuerdo entrañable de Margarita, compañera y amiga de toda una vida, una mujer que dejó huella en quienes tuvimos el privilegio de compartir el camino con ella.
Su calidez, su gentileza y su compromiso me hicieron sentir acompañada en nuestro día a día desde tres décadas aproximadamente.
Una mujer de palabra y alma generosa, siempre dispuesta a tender la mano, a escuchar con atención y colaborar con alegría. Esa entrega es el reflejo más fiel de su esencia. Una mujer de luz, entera, integra. Su partida deja un silencio difícil de llenar pero también nos deja un legado de amistad .
Que la memoria de Margarita permanezca viva en cada palabra bien dicha, en cada gesto noble y sincero como los que ella nos regaló generosamente.
Tu huella, Margarita, queda impresa en nuestras almas.



