Conversamos en exclusiva con “Y”, mujer reservista de las Fuerzas de Defensa de Israel y comandante de operaciones de combate civil en el Comando del Frente Doméstico del Comando Norte, responsable de la respuesta a la población civil del norte de Israel.
“Durante la guerra, fui responsable de brindar toda la respuesta y servicios a los civiles que permanecieron aquí y también a los que evacuamos. También ahora, les brindamos todos los servicios para regresarlos a sus hogares y brindarles toda la seguridad que necesitan”, explica Y.
“Movilizamos a los equipos de respuesta en las localidades y otras fuerzas adicionales para garantizar la protección de toda esta zona y evitar que Hezbolá y otros grupos terroristas intenten infiltrarse en Israel y dañar tanto a las comunidades como a los habitantes. También les proporcionamos municiones y armas, les brindamos entrenamiento y aumentamos las fuerzas según nuestras necesidades para las distintas misiones. De hecho, su misión principal, que definimos para ellos, es brindar seguridad a los residentes, tanto a los que se quedaron como a los que ahora regresan a casa”.
Y. destaca los estrechos vínculos con la comunidad drusa de Israel, cuyos miembros sirven en las FDI codo con codo.
“Tenemos muchos buenos amigos drusos que viven aquí, tanto en la Galilea como en los Altos del Golán, que sirven con nosotros, sirven junto a nosotros y son parte de nosotros. No los vemos como algo separado. No entraré en política, pero los drusos son nuestros hermanos. Participan con nosotros en todas las misiones de seguridad y defensa”.
Y enfatiza: “Son israelíes, son parte de nosotros. Eligieron unir su destino al nuestro y los vemos como parte inseparable del Estado de Israel”.
“Comprendemos realmente las dificultades que enfrentan sus hermanos en las aldeas de Siria. Intentamos brindarles apoyo y todo lo necesario para superar estos tiempos difíciles. Somos sus socios y ellos de nosotros”.

El frente norte vivió su periodo más crítico, que comenzó hace un año y continuó hasta noviembre pasado, tras el ataque a Majdal Shams. ¿Cómo fue esta fase de la guerra para ti?
Y. comenta que ella, su esposo y tres de seis hijas están activos en la reserva desde el 7 de octubre de 2023. “Sigo adelante porque esta es nuestra misión, esta es nuestra responsabilidad ahora”, recalca.
“Antes que nada, te diré que mi esposo y yo estamos en la reserva desde el 7 de octubre, todo el tiempo. Justo un año antes, mi esposo completó 26 años en las FDI y yo también estoy en la reserva todo el tiempo. Siempre que me necesitan, y tenemos seis hijas. Tres de ellas también están en el ejército. Tenemos una hija, oficial, dos soldados más y otra hija que pronto se alistará”.
“Para mí, como civil que vive en el norte, en los Altos del Golán, como madre, y como oficial de las FDI y del Comando Norte, es complejo, muy complejo. Estos sentimientos y las dificultades que vivimos el 7 de octubre en Simjat Torá nos dieron a todos una bofetada en el rostro, un puñetazo en el estómago, una bofetada en la cara, cada quien como lo quiera llamar, pero esto agudizó nuestra misión, la importancia y la responsabilidad de avanzar y no quedarnos al margen. Y eso es lo que me motivó para seguir sirviendo hoy. Llevo 671 días seguidos en la reserva de las FDI y sigo adelante porque esta es nuestra misión, esta es nuestra responsabilidad ahora”.
¿Qué aprendieron del 7 de octubre?
“Aprendimos humildad, a no pensar que lo sabemos todo, a no pensar que siempre tenemos la razón. Justo antes del 7 de octubre, en Sucot, se celebraron todos los eventos del 50 aniversario de la guerra, Yom Kipur”.
“Y eso es exactamente. En mi opinión, nos enseña exactamente lo mismo. La misma conclusión, que en Yom Kipur también creíamos saberlo todo. Y nos sentíamos muy fuertes y estábamos ebrios por la victoria en la Guerra de los Seis Días, y recibimos una bofetada. También ahora estábamos seguros de que lo sabíamos todo el 7 de octubre, y eso nos enseñó que debemos estar en alerta constante, estudiar constantemente al enemigo, mirar siempre un paso adelante y no creer que lo sabemos todo y ser humildes, no pensar que somos los más fuertes y que todo es nuestro. No, debemos avanzar constantemente para ser mejores, para estar más unidos y más juntos, y mirar hacia adelante para que podamos seguir viviendo juntos aquí en este lugar”.
Respecto a la amenaza de Irán, Y enfatiza.: “No entraré en política, pero teníamos claro, tenemos completamente claro, que debíamos, y seguimos teniendo, la mirada puesta en Irán y en nuestros otros enemigos, y no ceder. No podemos sentir que terminamos con este asunto y pensar que todo está bien. También ahora debemos mirar hacia allá constantemente. Ellos deben tenernos miedo, no nosotros tenerles miedo a ellos. Por eso, debemos incrementar constantemente nuestras capacidades, nuestra defensa y, a veces, también la ofensiva
¿Qué responsabilidades tuvo tu unidad en la reciente guerra de 12 días contra Irán?
“Principalmente, dimos instrucciones al frente interno y mantuvimos contacto con ellos para que recibieran la protección y comprendieran que se trataba de una amenaza diferente. Esta es una amenaza distinta a la amenaza que teníamos cerca, es otro enemigo. Tiene capacidades diferentes, y eso fue principalmente lo que hicimos. Dimos mucha información a los ciudadanos para que puedan protegerse mejor, para que estén atentos a las instrucciones del Comando del Frente Doméstico y comprendan los diversos aspectos. Y me alegra mucho decir que, de hecho, en el Comando Norte casi no tuvimos bajas y no tuvimos daños como en el centro del país”.
Después de dos años de guerra, ¿qué fue lo más difícil o el momento más difícil?
“Lo más difícil para mí fue la distancia de mi familia. Como mencioné anteriormente, mi esposo y yo estamos en la reserva, ambos desde el 7 de octubre, y nuestras hijas. La distancia de mi familia y la dificultad de estar solos en Shabat y días festivos. Y a veces dejamos a las hijas solas con sus abuelos o con amigos. Eso fue lo más difícil para nosotros”.
“Nuestra hija mayor y su pareja decidieron casarse durante la guerra, y eso también era lo que más esperábamos. Pero organizar una boda durante la guerra también fue difícil, pero sobre todo la distancia de mi familia y perder amigos. Nuestros amigos que murieron tanto el 7 de octubre como durante la guerra. Nuestros amigos, nuestros soldados, son momentos muy, muy difíciles”.
Por supuesto.Toda tu familia está en el ejército. ¿Cómo es la vida así, tus hijas, tu esposo y todos ustedes?
“Tratamos de hacerlo lo mejor que podemos. Creemos que esta es realmente nuestra misión, este es nuestro lugar para contribuir al país. Dije que mi esposo estuvo en el ejército 26 años seguidos. Crié a mis hijas, la mayor parte del tiempo sola. Cuando finalmente terminó su servicio, después de un año estalló la guerra y ambos nos alistamos. Nuestras hijas lo entienden muy bien. Es difícil, no es fácil, nos afecta. Ellas se hacen preguntas, y nosotros también”.
“Pero creemos que esta es nuestra función ahora”.
“Mi abuela, de bendita memoria, sobrevivió al Holocausto, estuvo en Auschwitz, se salvó y formó una familia en Israel. Su orgullo es que llevemos el uniforme, que seamos oficiales y que sirvamos al ejército y al país. Y eso también se los decimos a nuestras hijas,que es nuestro privilegio servir al Estado”.
Gracias a las FDI por propiciar esta entrevista y a Esti Peled por la traducción al español.
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