Los estudiantes judíos en Europa se están retirando cada vez más de la vida universitaria, ocultan su identidad, sienten miedo y son excluidos, advierte un informe exhaustivo publicado el martes, informó Haaretz.
El informe documenta y analiza el antisemitismo en instituciones académicas de ocho Estados miembros de la Unión Europea (Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, España, Suecia), y el Reino Unido. Fue publicado conjuntamente por B’nai Brith Internacional, Unión Europea de Estudiantes Judíos, una organización alemana sin ánimo de lucro dedicada al estudio y la lucha contra movimientos antidemocráticos.
El informe utiliza como punto de referencia la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés).
“El impacto en los estudiantes judíos como resultado de los entornos hostiles registrados en las encuestas nacionales es significativo”, según el informe de 100 páginas titulado “Un clima de miedo y exclusión: Antisemitismo en las universidades europeas”.
“Los estudiantes judíos reportan sentimientos de miedo, aislamiento y privación de derechos en espacios académicos que, de otro modo, deberían servir como entornos de respeto mutuo y diálogo abierto”.
El informe documenta varios casos de golpes y amenazas violentas contra estudiantes judíos a través de aplicaciones de mensajería o vandalismo de sus pertenencias, que en algunos casos llevaron a la intervención de la policía e incluso hospitalización.
“La generalización de posturas antisemitas o virulentamente antisionistas y antiisraelíes ha reducido el umbral de la violencia contra los judíos”, advierte.
El informe concluye que las universidades a menudo reaccionaron con reticencia a las protestas en sus campus, “a veces con aprobación tácita o defendiendo la libertad de expresión”.
En cada país encuestado, el informe identifica a los principales grupos organizadores de protestas pro-palestinas y anti-israelíes en los campus, y proporciona una lista de incidentes antisemitas, junto con testimonios de estudiantes judíos y respuestas de la administración universitaria.
Si bien hubo similitudes entre muchos países, también hubo diferencias notables.
El informe señala, por ejemplo, que en Francia, las protestas en los campus fueron a menudo prohibidas. En Austria y Suecia, en varios casos, los plantones fueron desalojados ante referencias abiertamente positivas a Hamás.
El Reino Unido, por su parte, lanzó un plan gubernamental de cinco puntos para proteger a los estudiantes judíos. Y en Alemania, una sección de la Ley de Educación Superior de Berlín, que anteriormente impedía la prohibición de la entrada a los campus por actos de antisemitismo, fue modificada.
Katharina von Schnurbein, Coordinadora de la Comisión Europea para la Lucha contra el Antisemitismo y el Fomento de la Vida Judía, escribió: “Como demuestra este informe, el antisemitismo en los campus universitarios se manifiesta de formas tanto evidentes como insidiosas: desde el vandalismo en espacios universitarios hasta mensajes amenazantes, la normalización de la distorsión del Holocausto en el discurso político, agresiones físicas contra estudiantes judíos, interrupciones de clases, todo ello en un contexto de insuficiente acción administrativa e incluso una aparente indulgencia por parte de las estructuras universitarias al abordar el antisemitismo”.
“Estas manifestaciones afectan no solo a los estudiantes judíos, sino a todo el cuerpo universitario”, añadió. “Por lo tanto, en beneficio de la próxima generación y de la sociedad en general, el antisemitismo en las universidades no puede pasar desapercibido”.
Describió el informe como “una importante documentación de las realidades vividas en los campus universitarios que debería orientar la acción inmediata tanto de la administración universitaria como de los responsables políticos”.
Una sección importante del informe está dedicada a recomendaciones para combatir el antisemitismo en las universidades europeas. Estas medidas incluyen adopción de la definición de antisemitismo de la IHRA, el desarrollo de procedimientos claros de denuncia para las víctimas, aplicación de medidas disciplinarias contra los estudiantes que violan las normas, revisión de los grupos permitidos las universidades, capacitación del profesorado para responder a situaciones tensas en el aula y nombramiento de grupos de trabajo para abordar el antisemitismo.
En respuesta a los hallazgos, Alina Bricman, directora internacional de Asuntos Europeos de B’nei B’rith, apuntó: “Cuando los estudiantes judíos temen ser acosados violentamente en el campus, cuando en las universidades europeas más prestigiosas pueden encontrar esvásticas o amenazas de muerte en sus pertenencias, cuando no se les permite el acceso a espacios y eventos debido a su presunto sionismo, el argumento de la libertad de expresión es una falacia. La inacción de las instituciones académicas es vergonzosa”.
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