Desde Bogotá, Benjamin Laniado propone a todas las religiones un Manifiesto de paz

En el marco de la Consulta Regional de Religiones por la Paz, realizada en la sede del CELAM en Bogotá, Colombia, y con el respaldo del Instituto Fetzer, Benjamin Laniado presentó un manifiesto que se erige como un llamado urgente y esperanzador: construir juntos un nuevo pacto sagrado basado en la compasión, la justicia y el cuidado mutuo.

Laniado es un destacado activista humanitario y pensador judío mexicano, reconocido por su liderazgo en la fundación y dirección de CADENA, una organización dedicada a la asistencia en situaciones de emergencia y desastres naturales a nivel nacional e internacional. Con una sólida formación en filosofía, integra su profunda espiritualidad judía con un compromiso activo en el diálogo interreligioso y la acción social, promoviendo el concepto de Tikkun Olam —la reparación del mundo— como un llamado ético y espiritual para construir una sociedad más justa y compasiva.

 

En un ambiente cargado de solemnidad y sentido trascendente, líderes religiosos, representantes de comunidades de fe y organizaciones civiles fueron testigos de un mensaje que no solo conmovió, sino que también interpeló: ¿qué significa ser humano en un mundo que olvida su alma?

Un mensaje nacido de las heridas del mundo

Laniado inició agradeciendo el espacio como un “territorio sagrado”, donde las palabras deben ser herramientas de construcción, no de división. Inspirado por figuras como Abraham Joshua Heschel, Maimónides, Santo Tomás de Aquino, Rumi y Pico della Mirandola, ofreció una sinfonía de pensamiento ético, interreligioso y profundamente humano.

“No estamos solos. Nunca lo hemos estado. Pero vivimos como si lo estuviéramos.”

Con esta afirmación contundente, denunció la paradoja de nuestro tiempo: un mundo saturado de tecnología y carente de sentido. Habló del sufrimiento que ha presenciado de primera mano, no solo provocado por catástrofes naturales, sino —sobre todo— por el egoísmo, la ambición desmedida y la pérdida de virtud.

De la reflexión a la acción comprometida

Frente a las crisis y desafíos que enfrenta la humanidad, Laniado propuso una teología del compromiso, que invita a enfrentar activamente las raíces del mal en el mundo. Citando a Maimónides, identificó tres fuentes fundamentales del mal: el mal natural, que no solo proviene de la creación, sino también de nuestra falta de cultura de prevención y de la incapacidad de adaptarnos de manera más armoniosa al medio ambiente; el mal humano, causado por las acciones del hombre contra su prójimo; y el mal interior, que surge del egoísmo, la avaricia y la soberbia.

Asimismo, planteó una ética del bien común, centrada en el florecimiento colectivo:

“La abeja sabe que lo que es bueno para la colmena, es bueno para la abeja. ¿Por qué la humanidad aún no lo comprende?”

Ante los grandes males de nuestro tiempo —la pobreza, la ignorancia, el dogmatismo y el fundamentalismo— Laniado propuso cuatro pilares de transformación:

  • Un reparto justo de los recursos.
  • Educación universal que forme para la libertad y la empatía.
  • Una espiritualidad activa, que no huya del mundo, sino que lo transforme.
  • La protección de los más vulnerables como verdadero indicador del desarrollo.

Un pacto sagrado en la diversidad

Laniado no abogó por una espiritualidad uniforme, sino por una que celebre las diferencias como riqueza. Invitó a imaginar un nuevo pacto sagrado, donde la fe se encarne en acciones concretas y el otro sea visto como un fin en sí mismo, no como un medio.

“Los ángeles no pueden reinventarse. El hombre sí.”

Con esta frase desafió a la audiencia a abandonar la resignación y abrazar la posibilidad de una transformación radical. En uno de los momentos más conmovedores de su intervención, citó a San Francisco de Asís:

“Comienza haciendo lo necesario, luego lo posible, y de repente estarás haciendo lo imposible.”

Así cerró un manifiesto que entrelaza lo ético con lo espiritual, lo urgente con lo eterno. Como colofón, evocó una enseñanza del Talmud que funcionó como brújula moral para el presente, recordando la responsabilidad personal y colectiva de actuar aquí y ahora.

“Letaken olam vemaljut shaday – Reparar el mundo en nombre de su creador”.

Una voz que despierta conciencias en tiempos de crisis

En una era marcada por la polarización, la indiferencia y la crisis de sentido, el mensaje de Benjamin Laniado se alza como un eco profundo del alma humana. No fue solo un discurso, sino un llamado a despertar, a reconectar con lo sagrado y con el otro.

Porque —como recordó una y otra vez— el hombre no está solo. Nunca lo ha estado.

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