En entrevista exclusiva para Enlace Judío, Nitzan Horowitz—exministro de Salud de Israel, escritor y analista político— aborda los temas más urgentes de su país y su propia conexión con México, un lugar que visita con frecuencia por su cultura vibrante y sus amistades.
Pero más allá de la pasión por la Ciudad de México, Nitzan aterriza en una realidad difícil: la guerra israelí-palestina, sus repercusiones internas y globales, y la urgente necesidad de un cambio de rumbo.
“Me encanta México”, asegura Horowitz con entusiasmo. No es casualidad que el político y escritor regrese con frecuencia al país latinoamericano, donde la historia, la cultura, la música y la comida crean un ambiente que lo cautiva.
Su más reciente visita, sin embargo, no es turística: la alegría de reunirse con amigos y sus familias se combina con un trabajo profundo y comprometido con la comunidad judía mexicana, a quien escucha para entender el impacto del conflicto en sus vidas.
Horowitz está escribiendo un nuevo libro que aborda cómo el conflicto y la guerra actual afectan a las comunidades judías alrededor del mundo.
“Es muy doloroso para muchos, no importa su orientación política,” explica. A través de entrevistas, intenta captar sentimientos, experiencias y estrategias para sobrellevar una situación que se vive en el corazón de la diáspora, incluso aquí en México.
Por ello, su próximo libro, además de ser un testimonio de las heridas que deja el conflicto, también será una ventana para entender cómo diversas comunidades enfrentan el mismo dolor, buscando resiliencia y esperanza en medio de la incertidumbre global.
Casi dos años de guerra: ¿cuándo terminará?
Horowitz expresa su preocupación por la prolongación del conflicto. Aunque reconoce que las fuerzas militares israelíes han logrado debilitar significativamente a Hamás, considera que las decisiones políticas actuales podrían estar dificultando una salida más rápida hacia el fin de la guerra.
“El ejército mismo dice que no hay necesidad de ocupar Gaza… pero el gobierno insiste en avanzar,” comenta Nitzan, quien alerta que la ocupación implicaría mover a millones de personas, una idea que califica de problemática y con consecuencias humanitarias devastadoras.
En medio de una profunda crisis política y social, Nitzan habla de la necesidad de un gobierno de unidad en Israel, capaz de representar a toda la sociedad y superar las divisiones que dejaron vulnerables a los ciudadanos el 7 de octubre, cuando Hamás lanzó su ataque.
“Necesitamos trabajar en la unidad para sobrevivir,” advierte, y recalca que la mayoría de israelíes quiere la paz, aunque la política actual los mantenga divididos. Considera que la solución de dos estados sigue siendo la vía más viable para lograr estabilidad y convivencia, aunque reconoce que, en el contexto actual, resulta difícil de visualizar a corto plazo.
Como exministro de Salud, Horowitz se muestra preocupado por la crisis en salud mental, especialmente entre los soldados que regresan con trastorno de estrés postraumático y altos índices de suicidio. “Antes la salud mental era ignorada, ahora está en el centro y necesitamos más recursos y profesionales.”
De la política a la literatura: contando historias para no olvidar
Autor de dos libros que narran la guerra y sus efectos directos en comunidades israelíes, Nitzan eligió contar historias personales para humanizar el conflicto. Su primer libro, Los Sitiados – En el Infierno del 7 de Octubre”, ganador del Premio Galatée 2025 en Francia, relata el drama vivido en un pequeño refugio en Re’im donde 27 personas estuvieron atrapadas durante la masacre del 7 de octubre. Su segundo libro detalla la evacuación de comunidades al norte de Israel tras los ataques.
Su próximo proyecto explorará el impacto del conflicto en las comunidades judías globales, incluyendo la mexicana y la francesa, en medio de un aumento preocupante del antisemitismo y la polarización.
Nitzan mantiene la convicción de que israelíes y palestinos deberán encontrar una forma de coexistir, ya que ambos pueblos comparten una tierra que ninguno abandonará. Aunque hoy parezca un futuro difícil de alcanzar, no ve otra alternativa posible más que trabajar por el entendimiento y la convivencia. De cara a las elecciones de 2026, confía en que pueda surgir un gobierno de unidad, capaz de reiniciar el proceso de paz y cerrar el ciclo de guerra que ha marcado los últimos años.
La visita de Nitzan a México refleja su compromiso por comprender cómo el conflicto en Medio Oriente impacta también a las comunidades judías fuera de Israel. Al mismo tiempo, es un llamado a escuchar, entender y buscar caminos hacia la reconciliación.
Su mensaje es claro: ha llegado el momento de poner fin a la guerra.
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