En entrevista exclusiva para Enlace Judío con nuestra directora May Samra, Clara Lau Corona —figura emblemática del sector salud y una de las empresarias judías más reconocidas de México— comparte en profundidad su trayectoria, los retos y logros de más de tres décadas al frente de Biomédica, así como su nueva etapa como CEO de Think Lynk.
Con la claridad y pasión que la caracterizan, Lau reflexiona sobre liderazgo, identidad, innovación y responsabilidad social, dejando entrever que su historia es también un legado para la comunidad judía y para el país entero.
Por más de tres décadas, Clara Lau convirtió a Biomédica en un referente nacional e internacional en innovación, calidad y liderazgo en el sector salud. Fundadora, empresaria y pionera, fue reconocida por tres presidentes de México y distinguida con premios globales como UNIVANTS, otorgado por instituciones de laboratorios de todo el mundo. Sin embargo, después de 33 años, decidió vender la empresa y abrir un nuevo capítulo como CEO de Think Lynk.
“Yo pasé de ser química de profesión a empresaria por convicción”, recuerda Lau. Esa convicción nació de sus primeros 18 años en el sector público, donde comprendió que hacía falta “humanizar el diagnóstico”, es decir, acercar el trato médico a la empatía y al vínculo humano. Ese principio se volvió el corazón de Biomédica.
La decisión de vender su empresa no fue improvisada.
Clara Lau siempre supo que, sin un plan de sucesión, lo más responsable era dejarla en manos de un nuevo grupo. Su hija Dana, genetista formada en Boston, parecía la heredera natural, sin embargo la vida la llevó de regreso a Estados Unidos. “Como buena empresaria, entendí que un negocio es también un patrimonio. Era el momento de vender y abrir camino a nuevas etapas”, explica.
Hoy, desde Think Lynk, Lau ofrece consultoría en cultura organizacional e innovación, además de consolidarse como conferencista profesional. “Lo más importante en una empresa es la gente. El líder no debe saberlo todo, sino conectar y cultivar el propósito colectivo”, afirma con convicción.
Reconocimientos y resiliencia
Su trayectoria está marcada por la perseverancia. Biomédica participó en múltiples ocasiones antes de obtener el “Premio Nacional de Calidad” en el sexenio de Vicente Fox. “Ya estábamos a punto de tirar la toalla, pero nos hicimos una autocrítica, trabajamos nuestras debilidades y al siguiente año ganamos. Lloramos todos, porque era un triunfo de equipo”, recuerda emocionada.
Ese triunfo abrió el apetito por la excelencia: con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto recibió nuevos reconocimientos, y más tarde, el prestigioso premio internacional UNIVANTS. “Cuando pruebas el éxito, se vuelve una sinergia. La gente se motiva, se transforma y ya no hay marcha atrás”.
Identidad y valores
Para Lau, ser mujer y judía en el México de hace tres décadas significaba enfrentarse a prejuicios dobles. “Tenía todos los inconvenientes para fracasar, pero para mí no fueron obstáculos, sino un desafío. Y nunca me importó: quien no quería atenderse conmigo, simplemente no lo hacía”, comentó.
Su identidad judía marcó profundamente su visión de liderazgo. “En mi casa, la tzedaká era una obligación. Siempre había alguien en la mesa que no tenía dónde pasar las fiestas. Eso me enseñó que la empresa debía ser también un instrumento de ayuda. Yo digo que la salud y el bienestar de la sociedad es responsabilidad de todos”.
De esta manera, la identidad y valores de Lau se convirtieron en el motor de su visión. El compromiso con la comunidad, la ética y la solidaridad han sido principios irrenunciables en la forma de dirigir proyectos y equipos, consolidándola como un referente de liderazgo con propósito.
Un legado vivo
Clara Lau sigue con la misma energía con la que fundó Biomédica. No teme hablar de reinicios: “Si quieres hacer algo más, hazlo ahora. No hay que esperar”. Hoy, desde su nueva faceta como asesora y conferencista, inspira a mujeres, empresarios y jóvenes que ven en su historia una prueba de que el liderazgo auténtico nace de la convicción, la disciplina y el propósito.
“Yo rompí techos de cristal, pero mi mamá rompió techos de concreto”, dice al recordar a su madre, quien trabajó toda su vida en tiempos en los que era aún más raro ver a una mujer en el mundo laboral. De esa herencia surgió una empresaria que no sólo creó un imperio, sino que cambió la cultura del diagnóstico clínico en México.
Clara Lau nos recuerda que el éxito no se mide en títulos ni medallas, sino en la capacidad de transformar vidas con visión, generosidad y compromiso. Ese es el verdadero legado que hoy inspira a toda una generación.
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