Mi Matan,
Tengo tantas cosas que decirte. Las escribo pensando que pronto podré abrazarte. Durante dos años, he imaginado cómo te estrecharé contra mi pecho, como una madre abraza a su recién nacido. Me pregunto cuáles serán mis primeras palabras. Anhelo oírte llamarme “mamá”. No puedo imaginar el momento en que te tenga de regreso.
¿Me reconocerás? ¿Reconocerás a Shani, Natali e Ilana?
No sé si sabes lo que hemos pasado estos dos años, lo que hemos hecho por ti. Sabes cuánto apreciaba a nuestro Primer Ministro, cuánto creía en él. Al principio le di una oportunidad. Pensé que te traería de vuelta tan rápido como te secuestraron.
Pero después de unos meses sin obtener respuestas y dando golpes en la mesa, comprendí que tú y yo nos habíamos convertido en herramientas de sus juegos políticos. La idea de que los políticos te están utilizando, hijo mío, y amargándote la vida por un objetivo poco claro me destrozó. Te crié durante 23 años. Di todo por ti y tus hermanas. Y de pronto, te convertiste en la víctima de un político malvado.

Einav Zangauker, madre del rehén Matan Zangauker en una manifestación en agosto. Crédito: Ohad Zwigenberg, AP
Ya no podía quedarme en casa. Mi ira estalló y comencé a manifestarme, por ti y por nuestra familia, que quedó destrozada. Tenía que hacer todo lo posible para que escuchen mi llanto y sientan mi dolor.
Busqué que me entrevisten en cualquier lugar, en cualquier momento, para que todos conozcan y recuerden tu hermoso rostro. Así como no puedo olvidarte, hice todo lo posible para que todos te recuerden y recuerden tu sufrimiento. Mi dolor se convirtió en el dolor de la nación.
Mi amado hijo, por ti lideré enormes manifestaciones. Por ti marché a Jerusalén bajo un sol abrasador, y en el camino, me encontré con el maravilloso pueblo de Israel. Quiero que conozcas a cada una de las personas que conocí en esa trayectoria.
Mientras que el gobierno se negó a escuchar mi llanto y me cerró las puertas, los israelíes comunes sí me escucharon. Me apoyaron y me abrazaron. Vieron mi dolor. Vieron tu hermoso rostro a través de las fotos, y mi dolor se convirtió en su dolor. No te imaginas la gente maravillosa que tenemos aquí. No renunciaron a ti ni a ninguno de los demás rehenes.
No lo vas a creer, pero tu novia Ilana [Gritzewsky] y yo nos hemos convertido en mejores amigas. Pasamos días y noches juntas; ella es mi fuente de fortaleza. Su preocupación por ti no tiene límites. Su amor por ti abarca continentes. Incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con ella.
Su determinación, a pesar de todo lo ocurrido el 7 de octubre de 2023 y a pesar de que estuvo en manos de Hamás, me demostró que es la mejor mujer del mundo para ti. Solo espero que vuelvan a estar juntos, que vivan en un hogar seguro, agradable y tranquilo, que se recuperen, rían, coman y disfruten juntos, como se supone que deben vivir y crecer las parejas normales en Israel.
A ambas nos arrebataron la inocencia el 7 de octubre. Haría cualquier cosa por ti, mi Matán, pero, lamentablemente, nunca podré recuperar la vida sencilla e inocente que una vez llevamos. Y eso me destroza.
Di toda mi vida por ti para que crezcas en un entorno seguro y no te falte de nada. Siempre me aseguré de que pudieras abrir el refrigerador y encontrar algo para comer. Hice todo lo posible para que crezcas con amor y abrazo.
E incluso desde lejos, mientras siguen sentados o tumbados en un túnel en la Franja de Gaza, luché con todas mis fuerzas para que me oyeran y me vieran luchar por ustedes desde lejos. No soporto la idea de que me pregunten si me he dado por vencida. Una madre nunca puede renunciar a su hijo. Yo nunca renunciaré a ustedes.
El precio que hemos pagado ha sido alto. Nos incitaron, nos insultaron y nos atacaron en las calles. Dijeron que nos utilizan para promover agendas políticas. Intentaron minimizarnos y silenciarnos. Hubo momentos en que esto nos desanimó, momentos en que tuvimos miedo.
Pero ante todos estos sentimientos difíciles, abracé a sus hermanas y les dije: “Matán no habría renunciado a nosotras; nosotras no renunciaremos a él. Seguiremos luchando y no permitiremos que nadie nos intimide”.

Einav Zangauker, familiares y activistas por los rehenes, asisten a una conferencia de prensa frente a la casa de Netanyahu para pedir la liberación de los secuestrados, el martes 23 de septiembre de 2025 en Jerusalén. Crédito: Ohad Zwigenberg, AP
Mi Matán, estoy segura de que todo lo que hemos pasado es como un grano de arena comparado con lo que tú has pasado y sigues pasando. Y quiero escucharlo todo. Quiero secar tus lágrimas y abrazarte cuando empieces a contármelo. Quiero oírte llamarme “mamá”. Quiero oírte llamar a Natali, Shani e Ilana por sus nombres.
Sé lo fuerte que eres. Quiero saber de cada minuto y segundo que viviste en cautiverio, lo que tu cuerpo y tu alma vivieron. Quiero saber de los momentos de esperanza y de desesperación que viviste estos dos años. Quiero comprarte el desodorante que te gusta y recordar cómo hueles.
Quiero recuperar nuestras vidas, aunque sé que nunca podré. Pero al menos te tendré de vuelta.
Mi Matán, mantente fuerte. Muy pronto volverás con nosotros. Solo espero que sea pronto y que puedas leer esto.
La autora es madre del rehén Matán Zangauker, pareja de la mexicana Ilana Gritzewsky, quien también fue secuestrada por terroristas de Hamás el 7 de octubre de 2023 del Kibutz Nir Oz y liberada en el primer acuerdo con Hamás en noviembre de 2023.
Artículo publicado originalmente en Haaretz
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío.






