Hoy, lunes 6 de octubre de 2025, por la noche, correspondiente al 15 de Tishrí de 5786, comenzamos la celebración de la festividad de Sucot.
Sucot, seguido de Sheminí Atseret y Simjat Torá, se celebrará hasta el 15 de octubre.
Que HaShem nos conceda una celebración en paz, con alegría, y que escuchemos buenas noticias de nuestra querida Medinat Israel.
La Torá dice: “En las Sucot habitaréis por siete días … para que vuestras generaciones sepan que Yo hice habitar [y así protegí] a los hijos de Israel en Sucot, cuando los saqué de la tierra de Egipto …” (Levítico 23).
Durante siete días dejamos nuestras casas y nos instalamos en la Sucá. Comemos, estudiamos y, si el clima y la salud lo permiten, dormimos allí. Este acto conmemora la travesía de cuarenta años desde Egipto hasta la Tierra Prometida, cuando Dios cubrió todas nuestras necesidades y nos protegió de los peligros del desierto.
Al residir en la Sucá, recreamos esa experiencia de confianza en la Protección Divina, que es lo que realmente nos debe importar.
Los rabinos explicaron que para cumplir con esta Mitsvá debemos transformar la Sucá en nuestra residencia principal durante los siete días de Sucot, y nuestra casa en una residencia temporal. Esto implica realizar en la Sucá las actividades cotidianas que normalmente hacemos en casa.
Algunos ejemplos:
COMIDAS: Excepto cuando llueve, debemos comer en la Sucá, especialmente las comidas formales que incluyen pan (hamotzi y birkat hamazon), para lo cual recitamos la bendición: “…asher quiddeshanu bemitzvotav vetzivanu liysheb basukká.”
MEZONOT: Alimentos como pasteles y galletas (mezonot) también deben consumirse dentro de la Sucá. Sin embargo, si se comen como un snack entre comidas, no se dice la bendición de la Sucá.
SNACKS: Alimentos ligeros como fruta o café pueden consumirse fuera de la Sucá, aunque es elogiable no comer ni beber nada fuera de ella durante Sucot.
DORMIR: Dormir en la Sucá es parte de la Mitsvá, pero depende del clima, la salud y otros factores como la seguridad o la presencia de animales .
EL SECRETO DE LAS CUATRO PLANTAS
“Y tomaréis en el primer día [de Sucot] un fruto de un árbol cítrico (etrog), ramas de palmera (lulab), una rama de mirto (hadas) y sauces de arroyo (‘araba), y os regocijaréis ante HaShem, vuestro Dios, por siete días” (Levítico 23).
שלושה המה נפלאו ממני וארבעה לא ידעתים
¿Qué tienen de especial estas cuatro plantas que tomamos en Sucot? La Torá no nos dice explícitamente por qué debemos tomar estas especies durante Sucot. Una posible razón para esta omisión, en línea con el pensamiento de Maimónides, es que en el momento en que se dio la Torá, la razón de este mandamiento era tan obvia que no requería explicación adicional.
Los Jajamim (rabinos del Talmud) ofrecieron por su lado varias interpretaciones, centrándose en lo que estas plantas representan visualmente (los cuatro órganos del cuerpo: columna vertebral, corazón, ojos y boca, todos unidos para servir a HaShem) o en su aroma y sabor (simbolizando cuatro tipos de individuos del pueblo judío según su estudio y sus acciones virtuosas, ver aquí).
Plantas perennes
Mi maestro, el Rabino Saadia Benzaquén z”l, solía decir que estas cuatro plantas representan el “reino vegetal” porque todas son plantas perennes, es decir, no mueren ni pierden sus hojas durante el invierno. Esto es particularmente característico del etrog, una fruta que, como explica la Guemará, “permanece en su árbol durante todo el año (haddar beilanó mishaná leshaná)“. Además, estas cuatro plantas crecen en hábitats completamente diferentes: el etrog crece en los valles, el lulab en el desierto, el mirto (hadas) en las montañas y el sauce (araba) en las orillas de ríos y lagos. ¡Sus necesidades de agua varían enormemente!
La vida de una planta
También noté algo fascinante hace algunos años: estas plantas se secan a ritmos completamente diferentes. La planta que se seca más rápido es la arabá. Las ramas de sauce, una vez cortadas de su árbol (si no se mantienen selladas en una bolsa de plástico herméticamente cerrada), se secan en pocos días. A veces, las ramas de arabá ni siquiera sobreviven los siete días de Sucot. Luego tenemos las hojas de mirto, hadasim, que se secan por completo en unas pocas semanas. El lulab, la rama de palmera, tarda meses en secarse por completo. Finalmente, está el etrog. Hay varios aspectos que hacen del etrog una fruta especial, pero quizás lo más notable es que no se descompone y puede durar años. Un experimento sencillo demuestra este punto: dejen un limón junto a un etrog al aire libre durante 4 o 5 días. El limón inevitablemente se pondrá blanco y mohoso, mientras que el etrog no se descompondrá. El etrog se encoge, pierde su color, pero no se pudre, y lo más increíble es que conserva su aroma no por meses, ¡sino por años!
¿Casualidad?
¿Son estas características una simple coincidencia? Aunque no estoy seguro de cómo interpretar completamente el simbolismo de estas diferencias, como mencioné anteriormente, es posible que la razón de esta elección fuera absolutamente clara para los agricultores judíos en la época en que se dio la Torá. No olvidemos que la sociedad judía en la época bíblica y talmúdica estaba fuertemente dedicada a la agricultura. No creo que sea una coincidencia que la Torá mencione plantas con características tan distintas en cuanto a su interacción con el agua, el entorno en el que crecen y su capacidad para retener humedad.
Es fundamental recordar que un elemento clave de la festividad de Sucot es el agua y la lluvia. Durante Sucot comenzamos a agradecer a HaShem por la lluvia (mashib haruaj, morid hagueshem) y también oramos para que tengamos un año de lluvias generosas, sabiendo que en este momento Dios decide el destino de nuestros cultivos (בחג נדונים על המים). Estas plantas parecen representar diferentes niveles de “dependencia” del agua y la humedad que contienen y retienen. El etrog y la arabá están en extremos opuestos en cuanto a la cantidad de humedad que conservan.
Finalmente, la razón principal por la que no creo que esta interpretación sea una coincidencia es el orden en que la Torá presenta estas cuatro plantas. La Torá menciona primero el etrog, que dura más tiempo; luego el lulab (rama de palmera), seguido por los hadasim (mirto), y finalmente la arabá (ramas de sauce), que es la planta que menos dura. Las plantas que duran más se mencionan antes en el versículo.
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