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miércoles 03 de junio de 2026

Rabino Yosef Bitton / Sucot: El plan de Trump y por qué soy optimista

EL PLAN

Netanyahu declaró en reiteradas ocasiones que uno de los objetivos de la guerra contra Hamas era devolver a todos los rehenes a casa. Y parece que, contra todos los pronósticos y escépticos —quien escribe estas líneas incluido— BE”H lo va a lograr.

Hoy, viernes 10 de octubre, esto parece un hecho consumado. Sin embargo, yo sería más cauto: estamos hablando de una organización terrorista, cínica, asesina, y que hace del engaño religioso taquiya una parte esencial de su estrategia. Así que, hasta que no ocurra, no daré crédito a mis propios ojos.

De todas maneras, si esto BE”H sucede, y veinte prisioneros yehudim regresan con vida, será una enorme alegría para Am Israel y un gigantesco logro para el Estado judío. Me animaría a decir que también constituye una forma de Kiddush Hashem, la santificación del nombre de Dios, porque el pueblo judío demuestra al mundo entero el valor de una vida humana.

NO EXISTE NINGÚN PARALELO ASÍ EN LA HISTORIA MODERNA, que un estado haya sacrificado tanto para salvar la vida de su hijos. Es lo que dice la Tora: UBAJARTA BAJAYIM, y elegirás la vida, y es exactamente lo opuesto de los que hace Hamas.

También tengo una recomendación. Hace 2.000 años, los rabinos de la Guemará advirtieron que no se debe pagar por la liberación de prisioneros judíos más que un “precio razonable”, porque pagar en exceso estimula la práctica del secuestro de judíos y la volvería un negocio o una operación estratégica muy rentable. Si no queremos que nuestros enemigos —que no son solo Hamas— obtengan recompensas por secuestrar judíos, los secuestradores deben sufrir las consecuencias de su crimen.

Esto podría resolverse así: luego del regreso de estos prisioneros, Israel debería establecer por ley que, de ahora en adelante, no se negociará con secuestradores. El secuestro de israelíes debe considerarse casus belli, un acto de guerra. En el caso de Hamas, o de un secuestro en Judea y Samaria, por ejemplo, Israel debería anexar territorio “palestino” como respuesta directa al secuestro. Este seria el mejor— instrumento de disuasión, y creo que el único que funcionaría para evitar la posibilidad de que el secuestro de judíos se repita en el futuro.

FASE UNO

De cualquier manera, regresamos a la entrega de los rehenes, que será, beezrat HaShem, este próximo lunes. Hamas entregará, B”H, a los rehenes y, al hacerlo, se desprenderá de su última carta de valor y reconocerá su derrota.

¿El precio que ha pagado Israel?

  1. No ha terminado aún con la destrucción total de la “ciudad” de Gaza.
  2. Israel, que ahora domina el 80% de la Franja de Gaza, y deberá retirarse unos kilómetros hacia atrás, pero aún conservará el control del 53% del territorio.
  3. También se liberarán prisioneros palestinos —muchos con sangre en las manos—. Algunos de ellos serán expulsados fuera de Israel; otros no podrán abandonar la Franja de Gaza, donde no es remota la posibilidad de que sean eliminados militarmente.

Si tomamos en cuenta que Hamas siempre había exigido la retirada total de Israel antes de comenzar a entregar a los rehenes, este acuerdo parece ser muy favorable para Israel.

FASE DOS

La segunda fase es aún más favorable para Israel. Exige que, para que Israel retroceda, se logre primero la desmilitarización de Gaza y el desarme de Hamas. Este proceso, si sucede, podría llevar años.

Mientras esto no suceda, Israel no se compromete a nada más: Gaza no podrá ser limpiada ni reconstruida. La frontera con Egipto se abrirá para la emigración de los habitantes de Gaza, lo cual es una parte esencial del plan de Trump. Se estima que Hamas deberá enfrentarse a otros grupos armados palestinos rivales, y no tendrá oportunidad de rearmarse, ya que los pasos fronterizos estarán controladas por Israel.

También se calcula que Hamas ya no recibirá ayuda de Qatar, Turquía ni Egipto, porque nadie quiere intervenir en lo que se ha convertido en un verdadero “Titanic”.

Durante toda esta fase, Israel no se retirará de más territorios y podrá actuar militarmente dentro de Gaza si Hamas realiza cualquier operación ofensiva o ataque, tal como el ejercito judío lo ha venido haciendo con Hezbolá en el Líbano con mucho éxito.

FASE TRES

La reconstrucción de Gaza será un proceso extremadamente lento. El 85% de los edificios y viviendas han sido destruidos. Según ChatGPT, remover los escombros de Gaza tomaría unos 10 años, y recién después de ese período se podría pensar en reconstruir.

Durante todo ese tiempo, se espera que ocurran algunas cosas muy importantes: que comience la emigración de palestinos desde Gaza a través del paso de Rafiaj, promovida con incentivos económicos y con la colaboración de países que ya están dispuestos a recibirlos, como Indonesia, Somalilandia y otros.

Es posible también que, si todo sale bien, haya expansiones en los Acuerdos de Abraham y veamos sorpresas con Turquía, Arabia Saudita e incluso con Qatar. ¿Por qué? Porque Estados Unidos es, en este momento, el patrón indiscutible del Medio Oriente.

¿UTOPÍA?

Muchos soñamos con ver a Gaza convertida en una zona israelí, similar a lo que fue Gush Katif en su momento. Pero creo que eso no está en los planes inmediatos ni de Netanyahu ni de Trump. Y si bien ese hubiera sido el resultado ideal, hay que ser pragmáticos y considerar que hay otros escenarios posibles que no son tan malos.

El presidente Trump tiene una visión muy sólida para Gaza —y quiera Dios que siga con vida y en el poder para implementarla—. Trump ve en Gaza el futuro puerto internacional más importante del Medio Oriente, desde el cual se exportarían hacia Europa y Estados Unidos los productos fabricados en India, Vietnam, Taiwán, etc. Sería una “Riviera”, y también una zona de libre comercio sin impuestos. Esto beneficiaría principalmente a los Estados Unidos en su “guerra comercial” con China. 

De ser así, y si la seguridad de Gaza —como afirma Netanyahu— quedará para siempre en manos de Israel, y el desarrollo económico en manos de Estados Unidos y países árabes como los Emiratos Árabes Unidos (EAU), entonces Gaza podría transformarse en una ciudad cosmopolita como Dubái: un lugar donde pueden invertir, visitar y residir —árabes, norteamericanos e israelíes—. Gaza sería un lugar carísimo pero accesible para quienes pudieran permitírselo económicamente.

REFLEXION FINAL

Aunque todos saben que este arreglo favorece a Israel, estén preparados para lo siguiente:

  1. Que Hamas, en el último momento, juegue con la devolución de  rehenes: “Ese rehén no está”, “Lo mataron ustedes en los bombardeos”, y en verdad lo dejen para futuras negociaciones.
  2. Que incluso entregando todos los rehenes, Hamas presente su derrota como una gran “victoria” sobre Israel. Este es su eterno modus operandi: nunca pierden. Parte de su política es mentirse a sí mismos, y por eso no aprenden de sus errores ni crecen.

Sé que mi visión es quizás demasiado optimista, pero no olviden que el optimismo es una forma de Emuná y es lo que nos mantuvo a flote frente a adversidades mucho más terribles que las que estamos enfrentando ahora.

Estos son días de Sucot, en los cuales tenemos la mitsvá la obligación de alegrarnos, y ver la vida —y lo que nos sucede— con optimismo y una visión positiva. 

Pero creo que esta vez, el optimismo es realista, y que Beezrat HaShem vendrán días muy buenos para Israel.

¡Preparen las valijas… e inviertan YA en la zona sur del país!
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