Juntos Venceremos
jueves 04 de junio de 2026
A medida que crecía la escalada en Israel, crecía el antisemitismo en Argentina. El COVID-19 y el conflicto con Hamás demostraron que esperan su oportunidad para mostrar su judeofobia y su antisemitismo

Alejandro Klein / La “solución final” del antisemitismo del siglo XXI

Los judíos son hoy considerados una especie de sub-humanos o de engendros o de criaturas malévolas. Ya no se les permite participar en la herencia de la Humanidad ni se los considera como participantes de la misma. Son seres tan aberrantes como aborrecidos.

Se terminó aquella ya lejana época en que los judíos eran alabados por su contribución a la cultura, la ciencias, las artes en el Mundo. Ahora ya están definitivamente colocados del lado de la oscuridad y de los peores fantasmas de maldad y alevosía.

No es ninguna casualidad que el personaje de Kafka en La Metamorfosis se haya convertido en una cucaracha… Una clara premonición del antisemitismo del siglo XX que se extiende hasta este antisemitismo del siglo XXI

Pero, ¿qué busca el antisemitismo, este antisemitismo post-banalidad del Mal, en este siglo XXI?

Se podría suponer que lo primero que busca es perpetuarse a sí mismo de forma perfecta, reproducirse a sí mismo una y otra vez, maravillado y regocijado de su narcisismo expansivo frente al cual la Humanidad ensaya loas y aplausos, sin que nadie se atreva a acusarlo por su malevolencia y aberración. Parece ser un antisemitismo tan expansivo, tan indómito en su afán de dominio que por momentos parece que todo el Mundo participa en mayor o menor medida del mismo, con lo que parece que no hay persona que no tenga alguna afrenta contra los judíos, alguna observación, alguna acusación, alguna sospecha contra los judíos.

En la Edad Media, el antisemitismo teológico era sumamente complejo. Por un lado se requería la conversión de los judíos para demostrar la “verdad” del nuevo testamento y la supremacía de la Iglesia sobre la Sinagoga (tema que se reproducía en frisos y pinturas en innumerables iglesias por toda Europa). Pero por otro lado la conversión del último judío implicaba la llegada del fin de los tiempos y el Juicio Final, cosa que también generaba ecos aterrorizantes, más aún que la “perfidia” judía.

Hoy en día nadie cree ya en el fin de los tiempos y menos aún en el Juicio Final. Más aún: hoy en día ya nadie sabe lo que cree o no cree, pues son tiempos dominados por una estultofilia tan totalitaria como vulgar. Por ende el odio a los judíos no tiene que ver ni con creencias ni con ideologías. De ahí el postulado de que este antisemitismo es totalmente pasional. Es decir, no busca que los judíos cambien, se transformen, se rediman o se “conviertan”.

Al contrario, este antisemitismo quiere que los judíos sigan siendo judíos. Este antisemitismo necesita perentoriamente a los judíos, convertidos ahora en agentes de maldad y genocidio, para tener a mano el perfecto chivo expiatorio en el cual depositar odios, resentimientos, mediocridades y maldades. Pero además, para lavar conciencias y sentirse que se está del lado de los puros, los buenos, los decentes y dignos del Mundo.

Obsérvese que el esfuerzo es mínimo y desde el punto de vista antisemita vale la pena: solo se trata de gritar algunas consignas contra Israel, corear en masa contra el sionismo, saltar y desgarrarse la camisa por los palestinos y ya está, casi por arte de magia, estos seres mediocres encuentran trascendencia convertidos ahora  en seres de luz, castigadores de lo impío, parte de las legiones de la “bondad” del Mundo actual.

¿Cuál es pues la solución final que este antisemitismo busca con esta actividad radical judeofóbica?

Dos respuestas se me ocurren al respecto. Una, es que no busca absolutamente nada. Solo, como ya señalamos, perpetuarse a sí mismo y sentirse exaltado en el éxito absoluto de su prédica.    

Pero por otro lado, cabe preguntarse si la solución final que se busca es que en definitiva los judíos se sientan avergonzados del judaísmo, del sionismo y de Israel.  De esta manera se muestran las “impiedades” y “pecados” de éstos para que el judío entienda que su herencia es una lacra de la cual hay que deshacerse.

Lamentablemente, hay judíos que caen en esta trampa infame. Y por cada judío que “cae” el antisemitismo chilla y se revuelca más por el triunfo de su “solución final”.

Mientras, ningún país de este Mundo celebra con honestidad y dignidad la inminente liberación de los rehenes mantenidos bajo cautiverio por Hamas…

Las razones ya no es necesario explicitarlas.
____________________________________________________________________________
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío