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domingo 19 de julio de 2026
¿Había judíos en Mesopotamia?

¿Había judíos en Mesopotamia?

Dicen que donde hay agua hay vida y eso se comprobó hace más de 5000 años, cuando el río Tigris y el río Éufrates, con su fuerza desmedida, dieron el primer respiro de la civilización más antigua.

Eran los sumerios, creativos, creadores, esos que grabaron signos sobre tablillas de arcilla y se convirtieron en los primeros escritores.

Construyeron las ciudades más antiguas de la historia, levantaron templos y les pusieron escaleras, para poder subir a visitar a sus dioses y recoger de ellos mensajes y bendiciones.

Las escrituras nos hablan de un hombre llamado Sargon, que en su lengua semita, gobernó a los acadios uniendo todas las ciudades estado. Y es que Sargón habló y por primera vez en la historia diversos pueblos obedecieron, y con esa obediencia nació el primer imperio.

Con el paso del tiempo las poblaciones se hicieron inmensas, entonces un rey babilonio llamado Hammurabi comprendió que para que haya orden necesitan existir reglas, y así, por primera vez, multitudes de gente aprendieron a vivir bajo un código de leyes, cuidando cada uno de sus actos porque la regla era simple y contundente : “ojo por ojo y diente por diente”.

Con su ciencia y justicia Babilonia fue un corazón palpitante. Su torre de Babel tal vez sea un mito, pero sus impactantes jardines colgantes fueron considerados una de las maravillas del mundo antiguo.

Los babilonios eran fuertes pero los persas llegaron con más fuerza y los pueblos de Mesopotamia se rindieron sin dar pelea. llegaba el tiempo de Ciro el grande, comenzaba una nueva era, la era del imperio persa.

Se tejieron redes de comercio y el Tigris y el Éufrates fueron los senderos perfectos, iba y venía oro, metales, textiles y cereales

Tras la destrucción del templo de Jerusalén, en el año 586 a.c., por el rey babilonio Nabucodonosor II, miles de judíos fueron deportados a Babilonia. Aunque en un inicio fue una experiencia traumática, la comunidad judía en Babilonia logró adaptarse y desarrollar una vida religiosa y cultural sólida.

Justo ahí, junto al Tigris y el Éufrates, se consolidaron prácticas que definirían el judaísmo posterior, y es que a diferencia de otros pueblos conquistados que se perdieron en el inmenso imperio babilónico, los judíos preservaron su identidad, tanto que, después de su regreso autorizado por Ciro el persa, continuó existiendo una influyente diáspora judía en Babilonia que permaneció viva a lo largo de los siglos.


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