(JTA) — Adolf Hitler padecía un trastorno sexual que muy probablemente lo hizo tener un micropene, según el primer análisis de su ADN. Además, no tenía las raíces judías que antisemitas continúan atribuyendole falsamente.
El análisis se revela en detalle en «El ADN de Hitler: El plano de un dictador», un nuevo documental que se estrena el sábado por la noche en el Reino Unido.
El documental examina a los investigadores que decidieron estudiar la composición genética de uno de los mayores villanos de la historia, así como lo que descubrieron —y lo que no se puede descubrir— a partir de su ADN.
Según un reportaje exclusivo publicado el miércoles en el periódico The Times, se descubrió que padecía el síndrome de Kallmann, un trastorno genético caracterizado por una pubertad incompleta.
También se hallaron genes que aumentan la probabilidad de que padeciera autismo, esquizofrenia y trastorno bipolar, aunque se advirtió que el ADN por sí solo no es suficiente para establecer un diagnóstico.
Entre los citados en el documental se encuentra el destacado psicólogo judío británico Simon Baron-Cohen (padre del actor Sacha).
«El comportamiento nunca es 100% genético», declaró en el reportaje del Times. «Asociar la extrema crueldad de Hitler con personas con estos diagnósticos conlleva el riesgo de estigmatizarlas, especialmente cuando la gran mayoría de las personas con estos diagnósticos no son ni violentas ni crueles, y muchas son todo lo contrario».
El análisis, realizado por un equipo liderado por un prominente genetista británico, es más concluyente sobre la posible ascendencia judía de Hitler.
Los rumores sobre este origen eran frecuentes durante su ascenso: un ejemplo notable es cuando, en 1933, un periódico afín al canciller antinazi de Austria desafió a las autoridades alemanas a desmentir sus vínculos judíos.
Y los rumores persisten: en 2022, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, reiteró la afirmación de que Hitler tenía ascendencia judía.
Lavrov intentaba justificar el motivo declarado por Rusia para invadir Ucrania —«desnazificar» el país—, un esfuerzo que se vio complicado por el hecho de que el presidente de Ucrania es judío. (También dijo: «Los sabios judíos ya dijeron hace mucho tiempo que los mayores antisemitas son judíos»).
Pero mientras que análisis previos del ADN de los familiares de Hitler sugerían que podría haber tenido algunos vínculos genéticos con grupos que buscaba destruir —incluidos los judíos—, el nuevo análisis, realizado sobre el propio ADN de Hitler, muestra únicamente ascendencia austro-alemana.
El análisis se basa en un trozo de tela manchado de sangre que un soldado estadounidense cortó del sofá donde Hitler se suicidó. Los investigadores pudieron confirmar sin lugar a dudas que la sangre pertenecía a Hitler al comparar el ADN hallado en ella con el ADN previamente confirmado de uno de sus familiares.






