Mientras Sudáfrica denuncia a Israel ante la Corte Internacional de Justicia, más de 170 palestinos llegan pidiendo asilo. ¿Qué hay detrás de este vuelo?
En los últimos años, Sudáfrica se ha convertido en un destino inesperado para un pequeño número de palestinos que buscan asilo.
Aunque el país tiene fama de defender las causas del sur global —incluida la palestina—, su sistema de refugio está colapsado, y muy pocos logran obtener estatus legal.
Según datos oficiales, hasta finales de 2024 Sudáfrica registraba más de 90 mil solicitantes de asilo de distintas nacionalidades. Pero solo una veintena provenía de Palestina.
La mayoría llega alegando persecución, pérdida de hogares o riesgo por conflictos entre facciones, sobre todo en Gaza.
Sin embargo, el sistema sudafricano de asilo lleva años paralizado: desde 2024, las oficinas de recepción solo aceptan nuevas solicitudes si el solicitante tiene una visa de tránsito válida… algo casi imposible para quienes escapan de una guerra.
Todo queda descubierto, cuando un vuelo chárter con más de 170 palestinos, presuntamente de Gaza, aterrizó en Johannesburgo.
El hecho causó confusión: el Departamento de Relaciones Internacionales (DIRCO) dijo no haber sido informado del vuelo, y el
Ministerio del Interior no ha aclarado aún su estatus legal.
Mientras tanto, la ONG Gift of the Givers —conocida por su labor humanitaria en África— confirmó que está asistiendo a este grupo con alimentos, alojamiento y atención médica básica.
Lo que se sabe es que el grupo fue recibido en hoteles cercanos al aeropuerto O.R. Tambo, y que algunos han pedido protección bajo la figura de “asilo humanitario”.
Lo que se especula es quién organizó y financió la operación.
Algunos medios locales hablan de una “evacuación humanitaria discreta”; otros sugieren que detrás hay ONG internacionales y grupos pro-palestinos que habrían gestionado el traslado sin coordinación plena con el gobierno sudafricano.
Sudáfrica mantiene una fuerte posición crítica hacia Israel, incluso ha llevado una demanda por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia.
Esa postura política crea un ambiente favorable al discurso de apoyo a Gaza, pero no garantiza automáticamente refugio legal.
De hecho, las autoridades deben decidir ahora si estos 170 palestinos podrán quedarse o si serán trasladados a un tercer país con mediación de ACNUR.
Hoy, los palestinos que han pedido asilo en Sudáfrica viven en un limbo: ni deportados, ni reconocidos plenamente como refugiados.
Son parte de una historia más amplia: la de miles que escapan de una guerra… buscando en África el refugio que no encuentran ni en Medio Oriente, ni en Europa.
La pregunta es: ¿abrirá Sudáfrica sus puertas por convicción humanitaria… o solo mientras la cámara esté encendida?
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