El presidente del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knéset, Boaz Bismuth publicó este jueves el texto de la controvertida iniciativa de ley sobre el servicio militar de jóvenes ultraortodoxos.
El proyecto de ley busca regular el estatus del servicio militar y civil de los estudiantes de yeshivá y los graduados de instituciones educativas jaredíes. Establece un sistema vinculante de cupos anuales de alistamiento, que incluye sanciones financieras y personales en caso de incumplimiento de los objetivos requeridos. Al mismo tiempo, la ley garantiza la preservación del estilo de vida jaredí durante el servicio.
Según la propuesta, los objetivos de alistamiento comienzan con 6,160 reclutas el primer año, aumentando a 6,840 y 7,920 en los años siguientes. En el quinto año, el requisito alcanza la mitad del cohorte anual de reclutamiento de miembros de la comunidad ultraortodoxa. Posteriormente, el objetivo anual será establecido por el Ministro de Defensa con la aprobación del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa.
Si no se cumplen los objetivos, se reducirá la financiación estatal para las yeshivot a las que asisten los estudiantes que recibieron aplazamientos de servicio. Estos recortes podrían alcanzar gradualmente hasta el 80%, dejando solo el 20% del apoyo original.
Un estudiante de yeshivá que no se presente al servicio militar y no reciba una exención enfrentará sanciones personales, como la suspensión del permiso de conducir, inhabilitación para becas, restricciones para salir del país y pérdida de prestaciones de vivienda.
Sin embargo, los estudiantes de yeshivá a tiempo completo que no ejerzan ninguna otra profesión podrán obtener aplazamientos anuales. Los estudiantes que reciban órdenes de aplazamiento podrán solicitar servir en marcos de seguridad civil al cumplir los 20 años.
Las sanciones no se aplicarán una vez que el estudiante de yeshivá alcance la edad de exención de 26 años
La propuesta establece que si no se cumplen los objetivos de alistamiento durante tres ciclos consecutivos de reclutamiento, la ley expirará automáticamente en el plazo de un año. En tal caso, el Ministro de Defensa deberá establecer un comité para examinar los incumplimientos y proponer nuevas enmiendas legislativas.
Las FDI deberán establecer itinerarios de servicio adaptados específicamente al estilo de vida de los reclutas del sector jaredí.
Además, El Jefe del Estado Mayor de las FDI deberá informar cuatro veces al año sobre la implementación de estas medidas y crear un comité asesor, cuyos miembros deben tener experiencia en yeshivás, para abordar el asunto. El Ministerio de Defensa trabajará para establecer academias premilitares para la población ultraortodoxa.
Altos oficiales de defensa criticaron la nueva iniciativa de ley y advirtieron que agravará la crisis de personal de las FDI en lugar de aliviarla, informó el Canal 12.
Según el reporte, la propuesta no satisface las necesidades del ejército y seguirá agravando la escasez de combatientes y personal de apoyo, estimada en 12,000 soldados.
Un oficial citado por el Canal 12, afirmó que el proyecto de ley deja “el mecanismo de exención en manos de los rabinos y no de las FDI” y no incorporará a demás reclutas ultraorotodoxos.
“Esta ley es básicamente un engaño”, agregó el oficial.
El reporte señala que la fuerza laboral actual de las FDI no es suficiente para sus demandas operativas en múltiples frentes, y que presión sobre los soldados en servicio activo y reservistas, y sus familias, se intensificará en los próximos años.
Anteriormente, los partidos de la oposición condenaron la nueva propuesta.
El partido Israel Beitenu, liderado por Avigdor Lieberman, afirmó: “La derecha no apoya la ley de evasión”.
El exjefe de las FDI Gadi Eisenkot, actualmente líder del partido Yashar citó un versículo de la Torá: “¿Tus hermanos irán a la guerra y tú te quedarás aquí?”.
“La ley de evasión propuesta por Bismuth-Attias es una vergüenza nacional. En lugar de fortalecer a las FDI en un momento difícil, la ley propone distanciar a los haredíes del servicio militar y distinguir entre sangre y sangre. Este es un gobierno que ha perdido su vínculo con el pueblo de Israel y su legitimidad ante sus votantes. Un gobierno que apoya una ley que no es digna de los ciudadanos de Israel, de nuestros combatientes y de nuestros caídos”.
El diputado del Likud, Yuli Edelstein, quien fue destituido de la presidencia del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knéset por su negativa a respaldar un texto para continuar la exención del servicio militar de ultraortodoxos, se unió a la oposición.
“A diferencia del texto que presenté, esta propuesta de ley no responde en absoluto a las necesidades de las FDI. Es otro parche político en lugar de una ley histórica. No nos rendiremos. Lucharemos hasta el final por un verdadero proyecto de ley”.
El exprimer ministro Naftali Bennett afirmó: “Esta es la ley más antisionista en la historia del Estado de Israel” y agregó no se puede permitir su aprobación.
“Esto es definitivo, es la hora de la verdad. El gobierno ha tomado la decisión final de aprobar la ley de evasión del servicio militar en segunda y tercera lectura. Esta es una declaración de guerra del gobierno a todos los reservistas, a todos los soldados de las FDI y a todo el público que sirve en las FDI. No permitiremos que esto pase. Nos uniremos todos, religiosos, laicos, de derecha e izquierda, y diremos no a la ley de evasión del servicio militar”.
El líder de la oposición, Yair Lapid, enfatizó: “No se debe permitir que se apruebe esta vergüenza antisionista. No se puede permitir que humillen así a los combatientes, a los heridos y a los caídos. Esta no es una ley, es una pésima política de delincuentes y evasores del servicio militar, a costa de nuestros hijos”.
El líder de Kajol Laván y exjefe de las FDI, Benny Gantz, comparó la propuesta con una “enfermedad autoinmune” en la que el Estado “ataca su propia seguridad”.
“La iniciativa de ley escupe en el rostro de quienes sirven, mientras mejora la situación de quienes evaden el servicio. El absurdo de que exista una abrumadora mayoría en la opinión pública y en la Knéset a favor de un marco de servicio, y sin embargo, que unos meses más en el poder, el Likud esté traicionando la seguridad de Israel, debe terminar. Israel necesita un gobierno sionista amplio que solucione esta injusticia y muchas otras que los extremistas están imponiendo al Estado”, escribió Gantz.
Yoaz Hendel, presidente del nuevo Partido de los Reservistas, declaró que la propuesta de Bismuth “es muy flexible en cuanto al tiempo de reclutamiento y los objetivos, pero el Estado de Israel no tiene tiempo. La propuesta es una prueba más de que los gobiernos que dependen de partidos no sionistas están siendo chantajeados para tomar decisiones no sionistas”.
El Movimiento por un Gobierno de Calidad tachó la iniciativa de ley de “hipocresía absoluta”, cuyo propósito “no es reclutar a ultraortodoxos, sino legalizar la evasión y eludir la decisión de la Corte Suprema de Justicia“.
“Es importante enfatizar que la Corte Suprema de Justicia dictaminó explícitamente que no existe autoridad para la exención general y debe mantenerse la igualdad de la carga. Un plan que elimina la necesidad de reclutar soldados de combate y permite el servicio no militar como solución a la escasez de soldados es ilegal, inmoral y atenta contra la seguridad del Estado. Nos estamos preparando para detener esta ley inconstitucional con todas las herramientas legales existentes. La igualdad de la carga no es un eslogan, es la orden del día”, enfatizó.
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