La enfermedad del fundamentalismo no se transmite como un virus. Es una forma de vida, una cultura que interactúa con los trastornos mentales.
El fundamentalismo atrae a aquellos cuya vida carece de significado, propósito y pertenencia, ofreciéndoles una solución radical y mortal a su crisis existencial.
Quienes tienen una vida funcional y con significado fuera de esa narrativa, suelen ser resilientes a su atracción.
Eso nos da contexto sobre lo ocurrido en Australia.
Esto no fue un tiroteo.
No fue un arrebato.
No fue una casualidad.
Fue terrorismo.
Y ocurrió en pleno corazón de una ciudad con valores occidentales de apertura y tolerancia.
Eran padre e hijo.
Vivían en Australia.
Con documentos.
Con trabajos.
Con una vida que parecía normal.
Uno de ellos había nacido allí.
No cruzaron fronteras para atacar.
Ya estaban dentro.
Y eso es lo que más inquieta a la policía.
Nada explotó de un día para otro.
La ideología ya estaba ahí.
Consumían propaganda extremista.
Repetían el discurso del odio.
El mismo que el Estado Islámico lleva años sembrando en internet.
No necesitaban órdenes.
Solo necesitaban creer.
Y creyeron.
Eligieron un símbolo.
Un evento judío.
Una festividad religiosa.
No dispararon al azar.
Dispararon contra una identidad.
Eso es terrorismo.
Semanas antes del ataque, viajaron al sur de Filipinas.
Una zona conocida por la presencia de grupos yihadistas.
¿Entrenamiento?
¿Contacto?
¿Inspiración final?
La policía aún no lo confirma.
Pero una cosa está clara:
no fue turismo.
Llegaron armados.
Preparados.
Decididos.
Uno murió abatido.
El otro sobrevivió.
Y ahora, desde una cama de hospital, enfrenta cargos por terrorismo y asesinatos múltiples.
Quién los radicalizó.
Quién los financió.
Con quién hablaron.
Y por qué no se los detuvo antes, pese a haber sido investigados años atrás.
Este ataque deja una advertencia brutal:
el terrorismo ya no siempre llega desde fuera.
A veces…
crece dentro.
Y cuando actúa, ya es demasiado tarde.
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío






