«La Guemará relata: Shmuel, cuando tenía una pesadilla, decía: “Y los sueños hablan falsedades” (Zacarías 10:2). Cuando veía un buen sueño, decía: ¿Y los sueños hablan en forma artera? ¿No está escrito: “Hablo con él en un sueño” (Números 12:6)?”»
El Talmud, en el Tratado Berajot 55b y en Bereshit-Génesis Rabá ofrece varias interpretaciones sobre los sueños. De ellas podemos intentar comprender los de Yosef y los del copero y el panadero, centrándose en la naturaleza de los sueños y los detalles de la narración. Y, quizás proyectar esos relatos a nuestra existencia.
Sobre la naturaleza de los sueños
El principio talmúdico más significativo relacionado con estos acontecimientos se encuentra en el dictado: “Todos los sueños siguen la boca (del intérprete)”.
Esto significa que el resultado de un sueño no está determinado por los símbolos del sueño en sí, sino por la interpretación que se le da. La historia del copero y el panadero sirve como prueba de esta idea, tal y como señala el versículo: «Y sucedió que, tal como él nos lo interpretó, así fue» (Génesis 41:13).
Algunos comentarios sugieren que la interpretación de Yosef determinó su destino, por lo que los acontecimientos se desarrollaron como él dijo que sucederían. Su interpretación, desde este punto de vista, no fue solo una predicción, sino una fuerza activa en el resultado, lo que demuestra el poder de la palabra.
La Guemará pregunta: ¿Significa eso que todos los sueños siguen a la boca es un versículo citado como corroboración? La Guemará responde: Sí, y de acuerdo como dijo el rabino Elazar: ¿De dónde se deriva que todos los sueños siguen la boca del intérprete? Como se dice en la historia de los sueños de los dos ministros del faraón. El mayordomo le dijo al faraón: “Y así se cumplió, como nos interpretó” (Génesis 41:13). Rava dijo que hay que añadir una salvedad a esto: esto solo ocurre en casos en que se interpreta para él de manera similar al sueño, donde la interpretación es relevante para el sueño, como se afirma en la historia de la interpretación de Yosef de los sueños de los dos ministros del faraón: “Cada hombre, según su sueño, interpretó” (Génesis 41:12).
Sobre el sueño del copero
El Talmud y otras fuentes midráshicas relacionadas también ofrecen detalles narrativos específicos y lecciones morales y critican a Yosef.
Rashí explica que los sueños de Yosef eran verdaderos y proféticos, pero critica su forma de contarlos: Yosef no pecó al soñar, pero sí al relatar sus sueños sin prudencia, aumentando la animosidad fraterna. Rashí señala que incluso un mensaje verdadero requiere discernimiento ético al ser comunicado.
Simultaneidad y visiones compartidas: Una explicación talmúdica sugiere que, la noche en que soñaron, cada uno de ellos vio no solo su propio sueño, sino también la interpretación del sueño del otro. El copero se vio a sí mismo siendo liberado y al panadero siendo ejecutado, y viceversa. Cuando solo contaron sus propios sueños a Yosef, el panadero se dio cuenta de que Yosef era clarividente (al ver una interpretación «favorable» para su compañero, supo que Yosef tenía razón) y decidió compartir su propio sueño.
El error de Yosef: Rashí (un comentarista clave que se basa en gran medida en el Talmud y el Midrash) critica a Yosef por confiar únicamente en el copero y no confiar por completo en Dios para su liberación. Algunos consideran que esta falta de confianza fue la razón por la que Yosef tuvo que permanecer en prisión dos años más; como consecuencia, Dios hizo que el copero lo olvidara.
Como hemos visto, el Talmud enseña que el sentido de los sueños depende, en última instancia, del intérprete y de la interpretación que éste les confiera. Yosef declaró al copero y al panadero de la corte faraónica: «Las interpretaciones pertenecen al Eterno». No obstante, procedió a descifrar sus sueños con exactitud y con una clarividencia que rozaba lo profético. De ello se desprende que su afirmación no pretendía negar la labor humana, sino subrayar que el intérprete debe poseer una intuición consagrada, una percepción interior que penetre el alma del soñante y le permita revelar el significado oculto. Esa voz íntima es un don que fluye desde lo Alto.
En los Salmos leemos que cuando el Eterno haga retornar la cautividad de Sion, «seremos como soñadores». Ese sueño exigirá interpretación, y tal interpretación sólo podrá surgir de los propios retornados. Para que el sueño sea comprendido en su verdad, el espíritu de santidad y de propósito divino deberá morar en quienes lo interpreten —en este caso, los mismos soñadores.
Dios otorga el sueño y la interpretación, sin embargo, recae sobre nosotros, y nuestra capacidad de penetrar en Su voluntad es la tarea que se nos encomienda.
Todo sueño —incluso el sueño de una Sion reconstruida— admite lecturas diversas.
Quienes habitamos el Israel contemporáneo sabemos que no sólo existen interpretaciones múltiples, sino incluso antagónicas, acerca del significado profundo de Sion y Jerusalén.
No parece que tengamos el espíritu bendecido para extraer el significado del sueño y mucho menos para encaminarlo hacia su cumplimiento. El Eterno nos abre puertas; pero, cegados en nuestro egoísmo, no podemos abrirlas, por lo que carecemos de correcta interpretación.
Estos tiempos, en particular después del 7 de octubre de hace ya más de dos años, nos han sumido en profunda oscuridad. Nuestra intuición no fue consagrada ni nuestra percepción interior penetra el alma y no nos permite revelar el significado oculto. Las voces que elegimos creer son las de la mentira y la falsedad.
Yosef poseía cualidades en grado eminente; por ello se mostraba seguro de que su interpretación de los sueños de Faraón sería fiel y verdadera.
Yosef no se limitó a interpretar el sueño de Faraón: delineó también un plan de acción para convertir su mensaje en realidad.
En este Shabat Rosh Jodesh y Janucá, debemos ir en busca de la intuición sana, que pueda nutrirse por la experiencia histórica y la tradición para guiarnos hacia la realización más plena y luminosa de nuestro sueño de Sion y Jerusalén, de paz y de santidad.
________________________________________________________________________________
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío