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miércoles 03 de junio de 2026
¿Se puede perdonar lo imperdonable?

¿Se puede perdonar lo imperdonable?

Resumen de la Parashá Vaigash, Génesis 44:18-47:27

Iehuda se acerca a Iosef para pedir por la liberación de Biniamín, ofreciéndose a así mismo como esclavo al líder egipcio en lugar de su hermano. Luego de presenciar la lealtad de sus hermanos unos a los otros, Iosef revela su identidad diciendo “Yo soy Iosef. ¿Mi padre aún está vivo?”
Los hermanos son invadidos por la vergüenza y el remordimiento, pero Iosef los reconforta. “No fueron ustedes los que me enviaron aquí,” les dice, “sino Di-s. Todo fue ordenado desde el cielo para salvarnos, y a toda la región, de la hambruna.”
Los hermanos se apresuran a volver a Cnaan con las noticias. Iaacov viaja a Egipto con sus hijos y sus familias, setenta almas en total, y es reunido con su amado hijo luego de 22 años. Camino a Egipto recibe la promesa Divina: “No temas en descender a Egipto; porque allí te haré una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y con seguridad, Yo te sacaré de allí”
Iosef reúne toda la riqueza de Egipto vendiendo comida y semillas durante los años de hambruna. El Faraón le da a la familia de Iaacov la fértil tierra de Goshen para establecerse, y los hijos de Israel prosperan en el exilio en Egipto.
“Hay momentos en la vida en los que ya no se puede retroceder.
Momentos en los que el silencio se rompe… y la verdad sale a la luz.”
Vaigash comienza con una frase poderosa:
‘Y Yehudá se acercó a él…’
No se acercó con armas.
No se acercó con gritos.
Se acercó con responsabilidad, coraje y verdad.
Y aquí, el Rebe de Lubavitch revela algo clave:
Vaigash no es solo acercarse físicamente, es acercarse espiritualmente, sin máscaras, sin miedo.
Yehudá no sabe que está frente a Iosef, su hermano perdido.
Pero entiende algo fundamental: alguien tiene que hacerse cargo.
Él dice:
“Si Binyamín no vuelve, yo no vuelvo.”
El Rebe enseña que aquí nace el verdadero liderazgo judío:
liderar es cargar con el destino del otro, incluso cuando no te conviene.
Y entonces sucede el quiebre.
Iosef ya no puede contenerse.
Llora.
Se revela.
Y dice una de las frases más impactantes de toda la Torá:
“Ani Iosef… ¿aún vive mi padre?”
Según el Rebe, Iosef no les reprocha el pasado.
No busca venganza.
Busca reconstruir.
Aquí está el mensaje central de Vaigash:
La redención no comienza con castigos, sino con responsabilidad y verdad.
Cuando alguien da un paso al frente —como Yehudá—
cuando alguien se revela —como Yosef—
Dios entra en escena.
Vaigash nos enseña que la unidad nace cuando dejamos de huir
y nos atrevemos a acercarnos.
Porque a veces, el milagro empieza…
cuando tú das el primer paso.
Shabat Shalom.

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