De entre sus múltiples extravagancias, como su anécdota de Chávez en forma de pajarito o adelantar la Navidad, Nicolás Maduro también llegó a alegar tener raíces judías.
Fue en 2013, año en el que asumió el poder en Venezuela, cuando Maduró alegó su origen judío, como una táctica para contrarrestar las acusaciones de antisemitismo del chavismo.
“Mis abuelos eran judíos, tanto los Maduro como los Moros, se convirtieron al catolicismo en Venezuela… La madre de [el Ministro de Comunicación e Información] Ernesto Villegas, también viene de esa tradición”, declaró Maduro.
Maduro afirmó esto al responder al entonces director del Congreso Judío Latinoamericano, Claudio Epelman, que lo acusó de antisemita, por las relaciones de Venezuela con Irán.
Durante la Asamblea Plenaria del Congreso Judío Mundial celebrada ese año en Budapest, Hungría, Epelman afirmó que los crecientes lazos entre Irán y varios países latinoamericanos, especialmente Venezuela,”están impulsando el aumento del antisemitismo en la región.”
“Una fuerte presencia y fortalecimiento de las relaciones de diversos países de América Latina e Irán, que es un factor promotor del antisemitismo en el continente,” afirmó Epelman.
Fue entonces cuando Maduro reviró.
“Lamento mucho las declaracion de Claudio Epelman, director del Congreso Judío Latinoamericano, a quien conozco y a quien hemos recibido en Venezuela tantas veces, diciendo que en Venezuela hay antisemitismo y acusando a Chavez y a mi… si quiere que me acuse a mí, pero deje quieto a Chávez,” dijo Maduro.
“Rechazamos esa campaña. Somos un pueblo humanista, no somos antisemitas”. Enfatizó que “en Venezuela nunca ha habido antisemitismo. Aquí son bienvenidas todas las religiones. Somos un pueblo de corazón abierto”.
Aclaró que, pese a que existen diferencias con Israel, enfatizando sus ofensivas contra terroristas en países árabes, estas no son aplicables al “noble pueblo judío”.
“Una cosa es que tengamos diferencias con el Estado de Israel… Nosotros rechazamos el ataque del estado de Israel contra Damasco, el pueblo de Siria y los ataques contra la Franja de Gaza y el Pueblo Palestino. Nos verán de frente luchando contra quienes secuestraron a través de un estado represivo como Israel, a un pueblo noble que es el pueblo judío,” agregó.
“Si hay un pueblo que tiene tradición socialista, es el pueblo judío, de miles de años. Y respetamos su historia,” dijo.
Ese mismo año y en 2017, Maduro alegó el origen judío de sus abuelos durante un discurso transmitido vía radio y televisión.
“El apellido Maduro viene de Holanda. Son parte de judíos sefardies expulsados de España y Portugal en el siglo XIV”, detalló el mandatario.
Prosiguió diciendo que entre los siglos XVIII y XIX emigraron a Araba y Curazao, para posteriormente entrar a Venezuela por las costas de Falcón, regándose después por Lara y Zulia.
“Tenemos ascendencia de judíos, cristianos, africanos e indígenas; somos el mestizaje perfecto”, acotó.
No se presentó documentación pública independiente junto con estas afirmaciones en el informe, y Maduro no anunció ningún cambio religioso personal ni conversión al judaísmo.
Dado que las declaraciones públicas de Maduro se centraron en sus abuelos y en su conversión al judaísmo, no establecen, por sí solas, que sea judío según esos criterios.
El apellido en sí mismo añade otra razón para la persistencia del rumor.
Un artículo del JTA sobre la herencia judía de Curazao señaló que “Maduro” es un apellido común en la isla y lo describió como un nombre sefardí clásico.
Sin embargo, historiadores y genealogistas suelen advertir que un apellido por sí solo no constituye prueba de la identidad judía personal, especialmente en regiones marcadas por siglos de migración, matrimonios mixtos y conversión forzada o voluntaria, de acuerdo con The Jerusalem Post.
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