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domingo 19 de julio de 2026

Itacate Móvil: “Ayudar al prójimo es un valor judío. Que nadie pase hambre”

Por las calles de la Ciudad de México, un box lunch se convierte en un acto de identidad, compasión y vida. Detrás del volante, Orly Beigel.

No hay cámaras ni reflectores. Sólo un auto, una colonia elegida al azar y una certeza dolorosa: “desgraciadamente siempre hay mucha gente en la calle que tiene hambre”. Desde ahí parte Itacate Móvil, una iniciativa impulsada por Orly Beigel que, mes tras mes, recorre la ciudad para llevar alimento a quienes más lo necesitan.

Para hoy repartir 100, ¿cómo los repartimos? Nos vamos en el auto y nos vamos por las calles. Escogemos una colonia”, explica Orly. No se trata de repartir sobras ni de improvisar: cada paquete está pensado con cuidado y con amor.

Los itacates incluyen sándwiches de queso “con muchas cosas más”, fruta, jugo, galletas y chocolate. Para los niños, una paleta. Y, además, un detalle que distingue esta acción de muchas otras: en cada caja se coloca un pequeño papel con un mensaje claro y profundo:

“Ayudar al prójimo y luchar por la vida es un valor judío. Que nadie pase hambre”— acompañado por las banderas de México e Israel.

Así, Itacate Móvil no sólo alimenta: también comunica. Cada box lunch lleva consigo ese símbolo y ese mensaje, como recordatorio de que la solidaridad es parte de una identidad que se vive en la acción. “Entonces, por lo menos podemos pasar también ese tipo de mensaje”, explica Orly. Un gesto que une identidad, compasión y responsabilidad social en un mismo acto.

La escena ocurre en la sede de Itacate Móvil, donde Orly trabaja hombro con hombro con voluntarios. A su lado, Sarah Korenstein, a quien agradece “muchísimo” por acompañarla en la preparación. No hay prisa, pero tampoco pausa: cada box lunch debe quedar completa, equilibrada, digna. “Lo hacemos con mucho amor, con muchas ganas, realmente”, dice.

La respuesta en la calle es inmediata. “La gente reacciona con mucha, mucha alegría y con mucho agradecimiento”. No hay discursos largos ni ceremonias: hay miradas, sonrisas, manos que reciben comida y palabras sencillas que, por un instante, alivian el peso de la vida cotidiana.

El proyecto no es un evento aislado. “Lo queremos hacer cada mes. Y lo hemos hecho antes casi cada mes”, afirma Orly. La constancia es parte de su ética: estar, volver, no desaparecer después de una foto.

Y la invitación queda abierta. “Súmense. El que quiera venir aquí a apoyar en la sede del Itacate Móvil es bienvenido”.

Cuando el hambre sigue siendo una realidad cotidiana para miles de personas en la ciudad, Itacate Móvil recuerda que la tzedaká no es una idea abstracta, sino una acción concreta. Un box lunch, un mensaje, un auto recorriendo colonias y una convicción: ayudar al prójimo y luchar por la vida es un valor judío y es una manera de estar en el mundo.

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