El mundo cambia fisonomía con rapidez. Los gestos y palabras del líder norteamericano tienen audibles ecos en múltiples partes del planeta. No solo América y Europa ya conocen su presencia. Con la creación de la Junta de Paz que iniciará sus actividades en Gaza y ulteriormente abarcará otras zonas del mundo toma impulso una estructura multinacional que dará inquietante jaque a la ONU.
Veamos con afiebrada paciencia estos giros.
El viaje de Trump al continente europeo puso en tensión a amplias porciones de Europa y gestó, al mismo tiempo, cordiales gestos en Rusia y China. Al amenazar con la conquista de la entera Groenlandia suscitó de inmediato la airada protesta de Dinamarca y de todos los países de Europa occidental incluyendo a Inglaterra.
Los amplios recursos de esta región apenas poblada por 60 mil habitantes cautivan al líder norteamericano. Algunos de ellos resultan indispensables para competir en la nueva era marcada por IA.
La dilatada protesta europea a las intenciones de Trump condujo a un parcial entendimiento: el número de militares norteamericanos aumentará en Groenlandia al tiempo que Estados Unidos multiplica la búsqueda y explotación de minerales apenas conocidos.
Poco después, el líder norteamericano dio nacimiento a la Junta de Paz en la reunión que tuvo lugar en Davos, Suiza. Altos representantes de más de diez países, incluyendo a Argentina y Paraguay, atendieron el largo discurso de Trump que aludió, entre otros temas, a la reconstrucción de Gaza como tarea inicial del naciente organismo.
Cada uno de ellos se comprometió a aportar mil millones de dólares como suma inicial para financiar la reconstrucción de Gaza. Si bien Netanyahu aceptó en principio la creación de la Junta, se abstuvo de tomar parte en el evento.
Jared Kushner será el director de la flamante Junta y de los proyectos dirigidos a reconstruir Gaza en un plazo de veinte años.
Importa señalar que Trump, en su largo enunciado de los objetivos del nuevo organismo mundial, eludió cualquier referencia a la situación en Irán.
Dramático giro que inquieta tanto en el marco israelí como en la ONU. La reconstrucción de Gaza, con la activa intervención de Turquía y Catar, acentúa la inquietud en Israel.
En suma: Donald Trump es hoy el principal y decisivo actor en el medio internacional. La institución que creó en los últimos días convertirá a Gaza en región que habrá de competir con clásicos y atractivos lugares europeos. Para nuestro país implica un difícil reto que exigirá sabia flexibilidad en su política regional.
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