Desde el sábado, Oriente Medio cambió.
Irán ha lanzado misiles y drones contra más de una decena de países:
Israel, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin, Kuwait, Jordania, Irak, Omán, Chipre e incluso un misil que se dirigía hacia Turquía fue interceptado antes de impactar.
Entonces ¿Irán es tan invencible como presumía o es esta la guerra que puede terminar con el régimen iraní?
¿Esta es demostración de poder o desesperación?
Irán puede saturar defensas aéreas.
Puede abrir múltiples frentes simultáneamente.
Eso no es improvisación. Eso es planificación.
Pero lanzar misiles a tantos países también tiene otra lectura estratégica:
cuando un régimen expande el conflicto de forma tan amplia, puede estar buscando disuasión máxima… o puede estar reaccionando ante una amenaza existencial, porque quizá el régimen intuye que las opciones se acaban.
¿Podría formarse una coalición más amplia para algo más ambicioso?
¿Para debilitar estructuralmente o incluso derrocar al régimen iraní?
Las posibilidades reales dependen de tres factores:
La suma de capacidades de
Estados Unidos
más Israel
más posibles apoyos del Golfo.
Esto es tecnológicamente muy superior con:
Aviación de quinta generación
Inteligencia satelital
Guerra electrónica
Defensa antimisiles
Capacidad naval en el Golfo Pérsico
Militarmente, podrían destruir infraestructura estratégica iraní en semanas.
Pero destruir infraestructura no es lo mismo que cambiar un régimen.
Un cambio de régimen solo es viable si:
Hay fractura interna en la élite militar y el cuerpo de la Guardia Revolucionaria se divide.
También las protestas internas pueden provocar un cambio.
Sin eso, una intervención externa puede fortalecer el nacionalismo iraní en lugar de debilitarlo.
La historia en la región lo demuestra:
la caída de un régimen no siempre produce estabilidad inmediata.
Irán no es un actor aislado.
Tiene redes, milicias aliadas y capacidad asimétrica en múltiples frentes.
Un intento directo de derrocamiento podría:
Expandir el conflicto al Líbano.
Activar milicias en Irak.
Amenazar rutas energéticas globales.
Disparar el precio del petróleo.
Arrastrar a potencias mayores al ring.
En el corto plazo, lo más realista es:
Intensificación de ataques.
Intentos de degradar capacidades militares iraníes.
Presión económica y diplomática máxima.
Un derrocamiento directo del régimen es posible solo si se combinan:
Golpes militares devastadores,
Colapso económico interno.
Ahora sabemos porqué los problemas económicos en Irán y la pobreza de la población. Se usaron millones en alimentar al monstruo bélico y a los aliados en Líbano, Gaza, Yemen y la presencia en Venezuela. Terror a costa del pueblo.
Estamos en una fase de prueba estratégica.
Irán demuestra que aún tiene capacidad ofensiva.
La coalición demuestra que tiene superioridad tecnológica, pero Irán demuestra que no le tiembla la mano para atacar a quien sea a costa de su población; a su vez, Israel no puede darse el lujo de perder.
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