No soy partidario de los nacionalismos, ni de las actitudes maníacas, ni de los intentos de legitimar lo que es mejor mirar de frente y en toda su crudeza. Todas esas situaciones son producto del pensamiento mágico y en las guerras sin duda que no cuenta el pensamiento mágico
Tampoco soy politólogo y por ende estas reflexiones no pueden ser sino endebles.
Pero estimo que pronto, muy pronto, o ya mismo, es obvio que Estados Unidos terminará con esta guerra e Israel quedará solo. Dicen que este es el mejor momento de las relaciones entre Estados Unidos e Israel o que el mejor aliado de Israel es Estados Unidos. Lo dudo.
Trump no es Estados Unidos y antes o después vendrá un nuevo presidente, que como ya sucedió antes, no acompañará ni sostendrá a Israel en su desesperada necesidad de sobrevivir y protegerse.
En la Edad Media los judíos buscaban la protección de los papas romanos. ¿Se está repitiendo esa historia con Trump?
Pero veamos las cosas desde otro ángulo. Con sentido común. Con un amargo sentido común. ¿Cuál es el mensaje último de esta guerra? Que aquel país que no tenga una bomba nuclear (o varias) no es respetado. Por ende, ¿qué harán los países árabes de aquí a 10 o 20 años? ¿No será acaso nutrirse de bombas nucleares? ¿Y qué hará entonces Israel: atacar a esos países árabes? Por supuesto que no será así.
Por ende, la opción militar debe estar contextualizada y no debe subsumir otras estrategias en relación a la prudencia y la inteligencia. De lo contrario, lo que se afirma es la imagen indeseable de que Israel solo reacciona y actúa militarmente. Es decir, que Israel es un país netamente agresivo.
Por supuesto, no es así. Pero esa es la tesitura y la imagen que se está transmitiendo.
Se ha dicho que toda esta guerra ha sido para liberar a los iranies del régimen de los ayatolas. Pero la verdad es que no es verdad. Es un intento de legitimar que parece más simulacro que otra cosa.
La verdad es que Israel debía reaccionar antes que Irán hiciera lo que jamás ha negado que quiere hacer: destruir a Israel.
Pero ni el régimen de los ayatolas ha caído, ni Irán ha caído, y probablemente además tampoco los iraníes quieren nada ni de Israel ni de Estados Unidos.
Solo ha habido muertos. Quizás más de lo que en un momento de entusiasmo inicial se pensó…Y sin duda que duele cada muerte que se verifica en Israel en una una guerra en la que es difícil ver, hoy por hoy, su sentido último.
Solo tal vez se ha comprado tiempo. Diez años de tiempo. Veinte años de tiempo. Nada más. Las soluciones militares solo compran tiempo pero no brindan soluciones, a no ser que se hagan en una escala de ataque que ni Israel puede emprender y que Estados Unidos tampoco quiere enfrentar.
David no venció a Goliat porque era el más fuerte. Lo venció porque era el más inteligente.
Israel debe ser inteligente, enormemente inteligente, exageradamente inteligente.
No puede darse el lujo de no serlo.
Se puede eliminar a todos los líderes iraníes que se pueda: nada cambiará. Otros surgen. Otros son reemplazados.
En las guerras santas (y para Irán esta es una guerra santa) lo que cuenta es contar con el apoyo de Dios, no con el apoyo de los hombres e Irán está absolutamente convencido de contar con el apoyo de Dios.
¿Cuánto más puede aguantar la población israelí en esta situación de miedo y pánico permanente? Sin dormir, sin descansar, alterados totalmente los ciclos de la vida y la existencia.
Podemos hablar del heroísmo, el empuje vital, la capacidad de supervivencia. Y claro que todo eso existe. Pero todo tiene un límite, antes que llegue el desánimo, la confusión, la desesperación.
El antisemitismo, por supuesto, celebra.
Ya ha comenzado una nueva ola de antisemitismo en Europa. Me temo que continuará y se expandirá.
Las payasadas de Javier Bardem y su Free Palestine en la última entrega de los Oscars, es apenas la punta del iceberg. El iceberg mismo fue ese griterío de la hora apoyándolo y celebrándolo.
Por supuesto que el antisemitismo no necesita para nada de esta guerra para autonutrirse y expandirse, pero ojalá que al final de esta historia no quede Israel como el villano de la película, contrastando con un Estados Unidos cauto y reclamando un alto al fuego. Ojalá.
El objetivo de Israel es protegerse y sostenerse como el hogar de los judíos en condiciones sanas y equitativas. De aquí a 10 años y de aquí a 1000 años.
Pero para eso la solución no puede ser lo militar, solución que siempre conlleva riesgos y errores de cálculo
La solución para Israel solo puede ser una prudente inteligencia, una exagerada inteligencia, una enorme inteligencia.
______________________________________________________________________________
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío






