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jueves 04 de junio de 2026
Estás celebrando Pésaj… pero sigues siendo esclavo (y no lo sabes)

Estás celebrando Pésaj… pero sigues siendo esclavo (y no lo sabes)

Pésaj NO es libertad… es algo mucho más complejo.
¿Y si te dijera que en Pésaj… la mayoría de la gente está celebrando una libertad que en realidad no tiene?
Salimos de Egipto hace miles de años…
pero muchos siguen viviendo atrapados.
No en cadenas de hierro…
sino en algo invisible, pero que lastima:
sus propios hábitos, miedos y excusas.
Porque hay una alta probabilidad de que sigas siendo esclavo.
Y no… no es tu culpa.
Pero sí es tu responsabilidad.
El Rabino Jonathan Sacks lo explica sin filtros:
Salir de Egipto fue fácil.
Lo difícil… es sacar a Egipto de dentro de ti.
Porque puedes ser completamente libre por fuera…
y completamente esclavo por dentro.
Esclavo de:
tu ego
tu necesidad de aprobación
tu falta de disciplina
o peor… de vivir en automático
Y eso es lo que Pésaj viene a confrontar.
No es historia.
Es diagnóstico.
Y aquí se pone mejor:
La Torá no celebra la libertad como “haz lo que quieras”.
Eso no es libertad… eso es caos.
Para el Rabino Sacks, la verdadera libertad empieza cuando aceptas límites.
Cuando eliges un código moral.
Cuando dejas de reaccionar… y empiezas a decidir quién quieres ser.
Porque si no puedes controlarte…
no eres libre.
Eres predecible.
Eres manipulable.
Eres esclavo… aunque tengas todo.
Y entonces llega uno de los símbolos más conocidos y raros de Pésaj:
La matzá.
El mismo pan…
es llamado pan de esclavos…
y también pan de hombres libres.
¿Cómo puede ser las dos cosas?
Porque no es el pan lo que cambia…
Eres tú.
Puedes vivir la misma vida:
como víctima
o como alguien que está en proceso de liberación
Pésaj no cambia tu realidad.
Cambia tu conciencia.
Y hay una prueba final:
Si tu libertad solo se trata de ti…
no es libertad real.
Rab Sacks dice que la redención comienza cuando puedes escuchar el dolor de otros.
Cuando dejas de vivir encerrado en tu mundo…
y te haces responsable.
Porque una persona verdaderamente libre…
no solo se controla a sí misma…
también se vuelve más humana.
Así que este Pésaj… no te hagas la pregunta típica.
No preguntes:
“¿Qué pasó en Egipto?”
Deberíamos hacernos la pregunta que raspa, que pica, que duele:
¿De qué sigo siendo esclavo hoy?
Porque en Pésaj no celebramos que salimos..
Celebramos que todavía estamos saliendo que, seguimos en viaje, que no nos conformamos, que elegimos ser libres, esclavos jamás
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