Hoy viernes comienzan las negociaciones entre Irán y los Estados Unidos, en el marco de un controversial alto al fuego. Dos semanas para alcanzar un arreglo, pero también para que uno de los dos países se enfrente al absimo.
Hay un detalle de tiempo al que casi nadie le puso atención.
Trump aceptó una propuesta para iniciar una negociación de catorce días. Acaso se trate de la última oportunidad para lograr una salida negociada al conflicto con Irán, pero la mayoría de los analistas considera muy poco probable que haya éxito. El principal problema es que el régimen iraní está fracturado, y hay dos tendencias principales. Una busca una salida política, aunque esto implique la rendición de Irán; la otra quiere seguir con la guerra, aunque esto signifique autoinmolarse.
Pero el detalle fino va por otro lado: El 28 de marzo, la prensa reportó que el presidente iraní Massoud Pezeshkian advirtió que la economía de su país colapsaría en un mes si no se llegaba a un alto al fuego. Un mes. Es decir, en la última semana de abril. La fecha límite para la negociación entre Estados Unidos e Irán comienza hoy 10 de abril, y termina en dos semanas. Es decir, el día 23, justo antes de que comienza esa última semana del mes.
¿Coincidencia? Difícilmente. El ala política iraní, la más proclive a la búsqueda de un arreglo, habrá llegado hoy a Islamadab (Pakistán) sabiendo que juegan una carrera contra el tiempo, y eso puede impactar a sus rivales —las Guardias Revolucionarias de Irán, que son los más decididos a seguir adelante con la guerra— de dos maneras.
Una, si se llega al punto crítico y la economía iraní se desploma, la Guardias Revolucionarias no van a tener más alternativa que rendirse también, o ser aplastadas. Y dos, si las Guardias intentan reaccionar antes de que eso suceda, el alto al fuego se suspenderá, los conflictos reiniciarán, y de todos modos las Guardias serán aplastadas.
Es un panorama en el que Irán no tiene posibilidades realistas, y acaso el plan de los Estados Unidos va todavía más allá: Acentuar las fricciones al interior del gobierno iraní para que los dos bandos se pierdan en un conflicto entre ellos mismos.
La apuesta estadounidense es a que se imponga el bando dispuesto a negociar.
¿Es posible? No necesariamente, pero si no se logra, entonces la coalición estadounidense-israelí estará lista para terminar el trabajo militar.
Trump tiene una ventaja con eso: Ir a la guerra sin la autorización del Congreso sólo puede hacerlo por 60 días, pero si hay un alto al fuego oficial, la cuenta reinicia.
Mientras, Irán ya no tiene mucho con qué negociar. Su principal arma era el cierre total del Estrecho de Ormuz, pero es muy difícil que pueda aplicar esa mediad durante mucho tiempo. Y no porque Estados Unidos lo tenga que amenazar, sino porque será China la que meta presión para que el cierre se relaje y el petróleo fluya.
Eso va en contra de los intereses de Irán. Si se restablece un flujo limitado, pero regular, la afectación a los mercados no se da en el nivel que el régimen de Teherán necesita para crear la presión suficiente contra los Estados Unidos.
Y hay algo peor para ellos: En la última de las instancias, no es Estados Unidos quien más se ve afectado por ese cierre. Ellos no necesitan el petróleo del Medio Oriente. Lo poco que compran es para almacenarlo en su reserva estratégica. Los más afectados son China, Japón, Corea del Sur, la India, y Europa del Norte.
Mientras tanto, los ejércitos se reacomodan, se rearman y se reorganizan. ¿Y quién tiene los recursos para sacarle el mayor provecho posible a esta pausa? Estados Unidos e Israel, naturalmente. Si Irán había quedado profundamente dañado a finales de junio de 2025 y no pudo ponerse a punto para esta última guerra —ocho meses después—, ahora tiene menos posibilidades de recuperarse y de quedar preparado para el siguiente round.
Lo único que le queda a Irán es morir matando, y la peor parte la podrían llevaro los países árabes. Israel está bien preparado para su defensa.
Si esto ocurre, Irán habrá mandado el mensaje más poderoso posible, pero también paradójico: Los mejores aliados para los países del Medio Oriente son Estados Unidos e Israel.
Lo que la diplomacia no consiguió hasta antes del 7 de octubre de 2023, probablemente lo vayan a lograr, involuntariamente, las Guardias Revolucionarias de Irán.
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