La ceremonia estatal de Yom Hazikarón en honor a las víctimas del terrorismo tuvo lugar esta tarde en el monumento del Monte Herzl, en Jerusalén con la presencia del presidente de Israel, Yitzhak Herzog, el primer ministro Benjamín Netanyahu, el presidente del Knéset, Amir Ohana, y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Yitzhak Amit.
En su discurso, Herzog habló del estado de guerra en Israel en los últimos dos años y medio.
“Este año, con gran dolor, rostros y nombres queridos se han sumado a la larga lista de personas que recordamos hoy. Con profunda tristeza, cada vez más padres, madres, hermanos, hermanas, hijos, hijas, nietos y nietas, y seres queridos se han unido a la familia del duelo, familias enteras con el corazón roto”, señaló el Presidente.
“La empresa sionista construyó el país, con un gran crecimiento y una realización extraordinaria. Y en los 78 años que este Estado ha existido, cuando miramos este lugar, no podemos reconocer casi nada de lo que fue, salvo una cosa que nos quema el corazón una y otra vez: que nuestros enemigos, que buscan nuestra destrucción, siguen utilizando los mismos métodos terroristas y crueles para intentar impedir construir esta casa”.
Herzog relató la historia de la “Casa Roja” en el barrio de Motza de Jerusalén, construida hace más de un siglo por su bisabuelo Yechiel Michel Steinberg y su hermano Yerachmiel. Afirmó que la casa y su fábrica de ladrillos se convirtieron en parte de la renovación de Jerusalén. Recordó los disturbios de 1929, cuando los habitantes de la cercana Kalunya atacaron Motza, matando a 11 personas. Los niños de la vecina familia Maklef sobrevivieron escondiéndose en la fábrica de su bisabuelo.
“Los sobrevivientes reconstruyeron Motza ladrillo tras ladrillo mientras se construía el Estado”, continuó Herzog, estableciendo un vínculo entre los sucesos y la masacre del 7 de octubre.”Los métodos del terrorismo se han repetido a lo largo de las generaciones”.
El Presidente relató un encuentro más reciente con la familia Volansky, durante su visita tras la muerte del sargento Aviad Elchanan Volansky, en combate en el sur del Líbano. Comentó que la familia ya había sufrido pérdidas anteriores en ataques terroristas, y le impactó saber que su linaje se remonta al rabino Abraham Shlomo Zalman Zoref, a quien Herzog describió como la primera víctima de actos terroristas hace 175 años.
“La historia de la familia refleja no solo una continuidad de derramamiento de sangre, sino también una continuidad de vida, construcción y esperanza. A pesar de generaciones de ataques, incluyendo ataques con misiles de Irán y Líbano, Israel ha seguido construyendo, creciendo y transformando la pérdida en resiliencia”, enfatizó.
“Tras dos años y medio de guerra, Israel se encuentra en un nuevo capítulo histórico, superando adversidades, derrotando a sus enemigos y fortaleciendo alianzas”, continuó Herzog.
“Nuestra victoria no se mide únicamente por la derrota del enemigo. La victoria será completa cuando la vida vuelva a su curso. La verdadera victoria será el seguir creando, creciendo, aprendiendo y construyendo”.
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