Imagina vivir en Londres…
y pensar dos veces antes de usar una estrella de David en público.
Imagina mandar a tus hijos a una escuela judía… escoltados por seguridad armada.
Imagina escuchar en las calles de Europa consignas que muchos creían enterradas después de la Segunda Guerra Mundial.
Y ahora la pregunta que aterra:
¿Gran Bretaña está viendo el regreso del antisemitismo?
Porque para muchos judíos británicos… la respuesta ya es sí.
Tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la guerra en Gaza, el Reino Unido registró una explosión de incidentes antisemitas.
Amenazas.
Ataques.
Vandalismo.
Acoso en universidades.
Presión social.
Y una sensación creciente de miedo dentro de la comunidad judía.
La organización de seguridad judía británica CST reportó miles de incidentes antisemitas en niveles históricamente altos.
Pero el tema no es solo la cantidad.
Es el cambio cultural.
Muchos judíos en Gran Bretaña dicen sentir que algo se rompió.
Que personas que antes ocultaban ciertos prejuicios… ahora los expresan públicamente.
Y aquí aparece una línea extremadamente delicada:
¿Dónde termina la crítica a Israel… y dónde empieza el odio a los judíos?
Porque criticar al gobierno israelí no es antisemitismo. Muchos en Israel criticamos a nuestro gobierno.
Pero usar símbolos clásicos contra los judíos:
conspiraciones,
acusaciones colectivas,
hostigamiento a personas judías por hechos en Medio Oriente,
o glorificación de ataques contra civiles israelíes…
sí cruza una línea peligrosa.
Y esa frontera hoy está siendo discutida ferozmente en universidades, medios y política británica.
Pero esto no nació ayer.
Europa tiene una historia larguísima de antisemitismo.
Durante siglos, los judíos fueron acusados de:
controlar bancos,
destruir naciones,
envenenar sociedades,
matar a Cristo,
o manipular gobiernos.
En la Edad Media fueron expulsados de países europeos, perseguidos y convertidos en chivos expiatorios durante crisis económicas y epidemias.
Incluso en Inglaterra, los judíos fueron expulsados oficialmente en 1290.
Y aunque Europa después del Holocausto prometió “Nunca Más”…
el antisemitismo nunca desapareció completamente.
Solo cambió de forma.
A veces viene desde la extrema derecha.
Otras veces desde sectores radicalizados de extrema izquierda.
Y en ocasiones se mezcla con islamismo extremista.
Eso es precisamente lo que vuelve tan difícil combatirlo hoy…Porque ya no tiene una sola cara política.
El gobierno británico sí ha tomado medidas.
Se aumentó la seguridad en escuelas y sinagogas judías.
Hubo más vigilancia policial en manifestaciones.
Y autoridades británicas han condenado públicamente el antisemitismo.
También se impulsaron definiciones legales más estrictas para identificar discursos antisemitas.
Pero muchos dentro de la comunidad judía dicen que eso no alcanza.
Porque el problema, aseguran, ya no es solo policial.
Es cultural.
Es la normalización.
Es sentir que ciertos discursos que antes escandalizaban… hoy reciben aplausos.
Es como si Europa no hubiera aprendido realmente nada de su historia
Porque el antisemitismo no empezó con campos de concentración, ni con discursos politicos.
Empieza mucho antes.
Empieza cuando una minoría comienza a sentirse sola.
Cuando ocultar símbolos religiosos parece más seguro.
Cuando el odio deja de ser tabú.
Y cuando la sociedad empieza a acostumbrarse.
La historia europea ya mostró demasiadas veces cómo comienza ese proceso.
Lo que realmente inquieta es si Gran Bretaña y Europa todavía están a tiempo de frenarlo.
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