Irán anunció el lunes que había ahorcado a un hombre condenado por espiar para Israel y Estados Unidos, en el último caso de una ola de ejecuciones durante la guerra con ambos países.
Según el sitio Mizan Online, perteneciente al poder judicial iraní, “Erfan Shakourzadeh… fue ahorcado por colaborar con el servicio de inteligencia estadounidense y el servicio de espionaje Mossad”.
El medio judicial no precisó cuándo fue ejecutado ni cuándo fue arrestado, pero afirmó que trabajaba en una de las organizaciones científicas de Irán activas en el campo satelital y que había compartido información científica clasificada con servicios de inteligencia extranjeros.
De acuerdo con la ONG Iran Human Rights Society, Shakourzadeh, un graduado de ingeniería aeroespacial de 29 años, fue arrestado en 2025 y habría sido forzado a confesar. La iniciativa educativa Tavana informó el 8 de mayo que Shakourzadeh había sido trasladado desde la prisión de Evin, en Teherán, a la prisión de Ghezel Hesar, en Karaj, para la implementación de su sentencia de muerte.
Hasta el momento, el poder judicial no ha difundido detalles sobre el desarrollo del juicio ni sobre su representación legal. Irán lleva años enfrentando acusaciones de países occidentales de utilizar su programa satelital para avanzar en capacidades de misiles balísticos.
En este contexto, Mizan sostuvo que Shakourzadeh había transmitido “con conocimiento y voluntad” información clasificada a la CIA y al Mossad. Fuerzas estatales iraníes alegaron que Shakourzadeh fue quien tomó la iniciativa de contactar a los “agentes enemigos”, según informó la agencia semioficial Tasnim.
“El acusado intentó contactar con servicios de inteligencia enemigos en tres etapas, siendo la primera y la tercera relacionadas con el Mossad y la segunda relacionada con la CIA”, señaló Tasnim.
Organizaciones de derechos humanos sitúan a Irán como el segundo país con más ejecuciones en el mundo, solo por detrás de China. El grupo Iran Human Rights, con sede en Noruega, afirma que la República Islámica ejecutó al menos a 1.500 personas el año pasado, una de las cifras más altas a nivel global.
En paralelo, Israel y Estados Unidos lanzaron una guerra contra el régimen iraní a finales de febrero, con un frágil alto el fuego en vigor desde el 8 de abril.
Desde el inicio de este conflicto, Irán ha incrementado las ejecuciones, en especial en casos relacionados con presunto espionaje o cargos de seguridad. La semana pasada, Teherán ejecutó a tres hombres condenados por su supuesta participación en las protestas antigubernamentales que sacudieron el país en diciembre y enero.
En este clima de represión y tensión bélica se inscribe la ejecución de Erfan Shakourzadeh, cuyo caso fue presentado por las autoridades como un ejemplo de colaboración con servicios de inteligencia extranjeros.
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