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lunes 06 de julio de 2026

Alejandro Klein / El antisemitismo descarado, escindido (e hipócrita) de estos días: Inglaterra, la BBC y Golders Green

Como es bien sabido y como hay que lamentar, la espiral de antisemitismo en Inglaterra no cesa.
Muy por el contrario: aumenta de forma exponencial.

Lo que en un primer momento fueron profanaciones de sinagogas se transformó ahora en franca violencia física contra miembros de la comunidad judía, como las dos personas acuchilladas hace pocos días en el barrio londinense de Golders Green.

Obsérvese que estamos ante un patrón que el antisemitismo (siempre igual a sí mismo) reitera desde hace dos mil años: primero profanaciones, luego insultos y amenazas, luego la violencia física.

En todos los casos se trata de recordar a los judíos que ya no son bienvenidos en las tierras inglesas (y europeas) y en caso de que los judíos así no lo adviertan, lo que sí los invade es un sentimiento de vergüenza (muy difícil de explicar) y un sentimiento de miedo y zozobra que se propala ominosamente por la vida cotidiana.

He tenido ocasión de seguir muy cerca y por la BBC, la forma en cómo estos hechos se presentaban y exponían.

Debo decir que el locutor no transmitía mucho pesar ni demasiada consternación cuando relataba los sucesos de las dos personas acuchilladas en Golders Green. Es más, paranoicamente debo decir que casi el tono de su inglés transmitía un “se lo merecen” extremadamente perturbador.

Pero dejemos al periodista antisemita. No es él lo importante de destacar aquí.

Lo importante, lo crucial, es señalar que al mismo tiempo que la BBC transmitía los sucesos de Golders Green, pasaba un minuto después noticias sobre la “horrenda” situación de Gaza, los niños desnutridos, las hambrunas, con gazatíes llorando y lamentándose.

Y con periodistas denunciando cómo Israel impide la libre circulación de noticias, cómo atropella a civiles, cómo genera situaciones de injusticia y de ataque a los derechos humanos.

Nunca es dicho clara y explícitamente, pero el mensaje es claro y contundente: “Israel es imperialista. Israel es genocida. Israel practica limpieza étnica”.

Israel como potencia horrenda que practica (y es “feliz”) haciendo “limpieza étnica” es el punto central del antisemitismo contemporáneo, donde los judíos son ahora miserables criaturas que gozan haciendo daño y asesinando al inocente pueblo gazatí-palestino.

Así pues, cuando la BBC se pregunta cómo es posible que haya actos de antisemitismo en Inglaterra, la respuesta es una sola:

“Porque la BBC lo promueve, lo impulsa, lo legitima”.

¿La BBC es hipócrita?
Por supuesto que sí.

¿La BBC es antisemita?
Por supuesto que sí.

Pero ni la hipocresía ni la actitud antisemita explican total y cabalmente el furor antisemita de estos tiempos.

Porque estos son antisemitas escindidos. Es decir, son antisemitas sin poder asumir que son antisemitas.

De esta manera, pueden verter toneladas (y estas “toneladas” no son exageración mía) de acusaciones y odio contra Israel, contra el sionismo, contra el judaísmo, afirmando al mismo tiempo y con expresión inocente, que ellos nada tienen contra Israel, el sionismo, el judaísmo.

Insisto: no es solo hipocresía ni ignorancia ni estupidez.

Implica, sí, ignorancia, hipocresía y estupidez, pero va más allá y señala un nuevo tipo de antisemitismo, un antisemitismo escindido de sí mismo, por el cual todos estos sujetos y colectivos antisemitas contemporáneos pueden afirmar, con la conciencia muy fresca, de que para nada ellos son antisemitas.

El asunto merece mayor estudio y espero poder hacerlo en próximas entregas.

Por el momento, le recuerdo al lector que extrañamente hay en Golders Green un crematorio donde se encuentran las cenizas de un judío notable: Sigmund Freud, un hombre que con su inteligencia hubiera sonreído siniestramente ante todos estos hechos.-
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