Juntos Venceremos
sábado 18 de julio de 2026

Los judíos latinoamericanos DEBEN VENCER fake news y antisemitismo en línea

Entrevista con Galit Gurovich (VEO Israel) y Gabriela Dascal (Coalición Latinoamericana contra la Desinformación y el Antisemitismo.

Hay una guerra que no se libra con tanques ni con misiles, sino con píxeles, algoritmos y narrativas.

Y en ese frente, Enlace Judío une esfuerzos con dos mujeres — una productora israelí-argentina radicada en Israel y una estratega latinoamericana — que trabajan sin descanso para que la verdad no pierda la batalla contra el odio.

 

Galit Gurovich, jefa de VEO Israel, y Gabriela Dascal, Project Manager de la Coalición Latinoamericana contra la Desinformación y el Antisemitismo, conversaron con nuestra directora, May Samra, sobre uno de los fenómenos más urgentes que enfrentan las comunidades judías hoy: la proliferación de fake news antiisraelíes y antisemitas en redes sociales, y las estrategias concretas para combatirlas.

La velocidad del odio

“La información corre muy rápido y en segundos algo chiquitito se vuelve gigante”, advierte Gabriela Dascal. En la era de TikTok e Instagram, una imagen falsa de un hospital destruido o de una niña muerta puede dar la vuelta al mundo antes de que alguien pueda desmentirla. Y cuando el desmentido llega, ya es tarde, el daño emocional está hecho.

Dascal subraya que las fake news no son un fenómeno aleatorio, funcionan aprovechando las emociones“¿Por qué se viralizan? Porque nos generan enojo, curiosidad, indignación. Son esas emociones las que las hacen explotar.” Por eso, su primera recomendación es también la más simple y la más difícil: respirar antes de compartir. Verificar la fuente, comprobar si otros medios confiables lo replican, preguntarse cuál es la audiencia y la tendencia editorial del medio que publica.

Aprender a leer imágenes, no solo textos

Galit Gurovich agrega una dimensión que pocas veces se menciona: la necesidad de desarrollar alfabetización audiovisual. “Fuimos al colegio y aprendemos a analizar textos, pero no aprendemos a analizar imágenes, señala. Un video que muestra gente corriendo con disparos de fondo puede acompañarse del texto “soldado israelí mata a cinco niños” sin que en la imagen aparezca ni un soldado ni un niño.

La narrativa se impone sobre lo visual

Y en la era de la inteligencia artificial, la distorsión es aún más sofisticada; imágenes generadas por IA que muestran niños en Gaza con seis dedos en la mano pasan desapercibidas para el ojo no entrenado. “Es esto —subraya Gurovich—: empezar a conocer el lenguaje audiovisual que quienes estamos en el medio estudiamos, pero que una persona común deja pasar y cree.”

¿Quién está detrás?

La pregunta que muchos se hacen es si hay una estrategia consciente y coordinada detrás de la ola de fake news contra Israel y los judíos. La respuesta de ambas es: sí, aunque no siempre con nombre y apellido.

“Sabemos que hay estrategias, y si algo hemos aprendido es que del otro lado trabajan muy en conjunto”, explica Dascal. “Si uno analiza las narrativas a nivel mundial, hay mucha correlatividad entre lo que sale en un medio y otro del otro lado.” Organizaciones que operan en el anonimato, redes de influencers pagados desde ciertos países, medios comprados desde el exterior — todo eso existe, aunque la opacidad del mundo digital lo hace difícil de rastrear y denunciar.

Gurovich va un paso más lejos y traza el mapa ideológico: Las cabezas de la narrativa antiisraelí vienen del régimen iraní, cuyo objetivo es eliminar a Israel de la faz de la tierra. Esa bajada de línea baja por Hamás, Hezbolá, los hutíes y, desde ahí, organizaciones con nombre y apellido toman esas narrativas y las difunden en las calles y en las redes.” El resultado es un ciberespacio donde las narrativas del odio se cuelan por todas partes, con una eficacia que, reconoce Gurovich, “lamentablemente supera al mundo judío”.

El trabajo invisible de la coalición

¿Cómo se combate algo tan masivo y tan veloz? Con método, paciencia y unidad.

La Coalición —que en América Latina reúne a Chile, Argentina, Perú y Guatemala, que también trabaja con España y espera próximamente sumar a México— trabaja monitoreando constantemente las conversaciones en redes, analizando qué narrativas se viralizan, eligiendo estratégicamente cuáles responder y generando mensajes que las comunidades judías de distintos países puedan usar de forma coordinada.

“No nos alcanzaría la energía ni el tiempo si tuviéramos que responder a cada fake news”, reconoce Dascal. “Entonces elegimos qué sí responder, y buscamos que esas narrativas sean compartidas por el mundo judío en Chile, Argentina, Perú y Guatemala diciendo lo mismo.” La fuerza está en la unidad de discurso, explica.

Pero el trabajo no termina en la respuesta, también incluye educar al consumidor. “Cuando veo algo que está mal, tengo que salir a denunciarlo”, dice Dascal. “No alcanza con indignarse. Si hago clic en los tres puntitos y denuncio un video que promueve discursos de odio, eso logra que tenga menos visualizaciones y que las plataformas lo revisen.” Cada denuncia individual contribuye a un esfuerzo colectivo que de otra manera sería imposible.

VEO Israel: testimonios en primera persona

Mientras la coalición trabaja con narrativas regionales, VEO Israel opera desde otro ángulo igualmente poderoso: mostrar que detrás de cada israelí y judío hay una persona de carne y hueso.

Fundada por el chileno Rodrigo González tras el 7 de octubre de 2023, VEO Israel surge ante la ausencia de información en español sobre lo que estaba viviendo Israel. Galit Gurovich, desde Israel, se convirtió en una de sus voces centrales, entrevistando a más de 400 sobrevivientes de los kibutzim, del festival Nova, y a familiares de los secuestrados.

“Para el soldado que iba al frente, saber que atrás de él había gente sosteniéndolo le daba más fuerza“, recuerda Gurovich con emoción. “Ellos me decían:

‘Nosotros ponemos el cuerpo en el campo de batalla, pero vos ponés el alma escuchando a los sobrevivientes y contándole al mundo lo que vivieron’. “

La estrategia de VEO Israel se articula en tres ejes: mostrar la humanidad de Israel (“somos personas que queremos vivir en paz“), visibilizar el antisemitismo en el mundo y sus consecuencias reales, e identificar y exponer a quienes están detrás de las narrativas de odio.

El antisemitismo de siempre, con nuevas herramientas

¿Hay patrones comunes en el antisemitismo latinoamericano? Dascal responde sin dudar: sí, y no son tan distintos de los de siempre. “Los judíos siempre fuimos perseguidos. Lo que cambió son los recursos y el lenguaje.” Hoy, el antisionismo cumple el papel que antes cumplían otros estereotipos:

Yo en realidad estoy en contra del Estado de Israel, el único estado judío del mundo. No tiene nada que ver con odiar a los judíos“, suelen decir quienes se escudan en esa distinción. Pero el efecto es el mismo.

Y el impacto es concreto; colegios que cambiaron sus uniformes para que los niños judíos no fueran agredidos en la calle al salir; jóvenes que llegan a la universidad y se encuentran por primera vez con una sociedad que los mira con los prejuicios que aprendió en TikTok; judíos que ocultan su identidad por miedo. La propia Gurovich lo confiesa: “Yo nací en Jerusalén, me llamo Gal. Pero para el mundo soy Gala, nacida en Argentina, porque hoy con tanto odio en las redes y tantas amenazas, no sé a quién tengo enfrente como para decirle la verdad.”

El desafío latinoamericano: una ventana de oportunidad

En comparación con Europa, América Latina tiene una ventaja estratégica que pocas veces se reconoce: el tiempo. Las tendencias antisemitas suelen desarrollarse primero en Europa y llegar a la región algunos meses después. “Trabajamos con el diario del lunes“, dice Dascal. “Si somos más observadores, podemos evitar que aquí ocurra lo que ya vimos en España o Francia.”

Pero esa ventana puede cerrarse si no se actúa. Y el gran déficit regional, señalan ambas, es educativo: “América Latina está muy atrasada en todo lo que tiene que ver con culturas y con entender que no todos los mundos son iguales”, afirma Gurovich.

Comprender la lógica de Medio Oriente —su historia, su forma de comunicarse, su contexto geopolítico— es indispensable para no caer en narrativas simplistas de víctimas y victimarios que el antisemitismo aprovecha.

Un llamado a la acción

El mensaje final de ambas es claro y urgente: compartir, denunciar y educarse.

Compartir los contenidos verídicos de plataformas como VEO Israel, Enlace Judío y La Coalición, para que la información correcta gane alcance. Denunciar el contenido de odio en las plataformas, porque cada denuncia individual contribuye al esfuerzo colectivo. Y educarse, tanto sobre la historia judía como sobre el lenguaje audiovisual de la era digital, para no ser instrumentos involuntarios de narrativas que nos dañan.

“Hoy las redes parecen atribuirse solamente a influencers que muestran ropa”, cierra Gurovich. “Pero hoy las redes también pueden salvar vidas. Salvar vidas de judíos o de quien uno quiera sostener.”

Porque en tiempos donde el odio viaja a la velocidad de un scroll, salvar vidas empieza con un click.