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sábado 18 de julio de 2026
¡AUTOGOL GEOPOLÍTICO! El vídeo de Ben Gvir que desató la furia del mundo

¡AUTOGOL GEOPOLÍTICO! El vídeo de Ben Gvir que desató la furia del mundo

En la guerra moderna, un error en redes sociales puede destruir en diez segundos lo que a tus fuerzas armadas les costó semanas construir en el terreno. Lo que verás hoy no es un debate moral; es un análisis de un error estratégico catastrófico de Ben Gvir.

La interceptación de la flotilla de Gaza en aguas internacionales fue una operación militar impecable desde el punto de vista táctico. Se neutralizó una provocación a 250 millas náuticas de la costa. Pero la victoria militar se pudrió en el puerto de Ashdod.

Cuando el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, subió ese vídeo celebrando la humillación de los activistas atados y arrodillados, no logró disuadir al enemigo. Lo que hizo fue desarmar a sus propios aliados.

¿Quieres medir la gravedad del daño? Mira la reacción de Washington. El embajador estadounidense, Mike Huckabee —un hombre que no es precisamente un tibio y que suele alinearse con la mano dura en Israel— no tardó ni un segundo en destrozar al ministro en público. Lo llamó “despreciable”. Dijo que Ben Gvir “traicionó la dignidad de su propia nación”.

¡Entiendan la jugada! El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ya había hecho el trabajo sucio. Habían sancionado financieramente a los organizadores de la flotilla. Habían catalogado la misión como un truco de propaganda pro-Hamás. Estados Unidos le había puesto la alfombra roja al gobierno israelí para que manejara la situación con la superioridad legal y moral del Estado. ¿Y qué hace la política interna? Rompe el guion para ganar un puñado de ‘likes’ en X.

La consecuencia fue un tsunami diplomático en cadena que el primer ministro Netanyahu y el canciller Sa’ar tuvieron que salir a apagar a la desesperada. En cuestión de horas, el eje europeo se fracturó. Alemania, el Reino Unido, Canadá, Francia, Italia… todos en bloque. Gobiernos que hasta ayer mantenían una distancia prudencial, hoy llaman a los embajadores israelíes a rendir cuentas.

Y aquí viene la hipocresía del tablero geopolítico, pero que en la guerra real importa: ninguno de esos países europeos movió un solo dedo para evitar que sus ciudadanos se embarcaran en Turquía. Ninguno detuvo los barcos. Se escudan en el derecho de libre navegación para lavarse las manos. Pero el vídeo de Ben Gvir les dio la excusa perfecta en bandeja de plata. Ya no se habla de las intenciones de la flotilla; ahora el mundo entero habla del trato a los detenidos. Cambiaste el foco estratégico por un circo mediático.

La lección de seguridad militar para el siglo XXI es brutalmente clara: los mandos operativos controlan el perímetro, controlan el armamento, pero si no controlas la narrativa de tus propios funcionarios de alto rango, estás perdiendo la guerra asimétrica.

Ben Gvir pensó que estaba mostrando fuerza. En el análisis de inteligencia real, lo que mostró fue indisciplina estratégica. Convirtió una operación de contención exitosa en una munición de oro para la maquinaria de propaganda de sus adversarios y dejó a sus diplomáticos sin escudo en los foros internacionales.

La fuerza se demuestra con la efectividad de las operaciones, no con la escenificación de la humillación. Esto no fue firmeza; fue un autogol geopolítico de manual.


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