Juntos Venceremos
sábado 18 de julio de 2026

​Diego Sciretta / Nuestros objetivos de guerra: Soberanía, historia y la amenaza global

​I. EL CIMIENTO DE NUESTRA LEGITIMIDAD: RESIDENCIA Y RESILIENCIA

​Para comprender por qué luchamos hoy, debemos integrar dos conceptos que definen la existencia de nuestro pueblo judío. No estamos ante una disputa territorial común, sino ante la defensa de un derecho histórico inalienable que el mundo pretende ignorar.

RESIDENCIA DE 3000 AÑOS: Nuestra continuidad física en esta tierra es el dato fáctico y arqueológico más contundente. Es el título de propiedad que precede a todos los imperios. Somos los habitantes originarios de Judea y Samaria; no somos extranjeros en nuestra propia casa.

RESILIENCIA HISTÓRICA: Es la fuerza moral que nos permitió transformar la tragedia del año 70 d.C. en un motor de supervivencia. Hoy, esa resiliencia se ha convertido en una realidad política soberana que ha decidido, de una vez por todas, que no aceptará más exilios.

​II. EL IMPERIALISMO MÍSTICO Y LA QUINTA COLUMNA EN EUROPA

​Nos enfrentamos a un fenómeno que utiliza las herramientas de la democracia para destruirla desde adentro. El imperialismo místico cuenta hoy con un ejército de presión en el corazón mismo de Occidente:

​EL CHANTAJE ELECTORAL: En Europa, la concentración de millones de seguidores de este fanatismo ha creado un botín de votos que los políticos oportunistas buscan con desesperación. Esta fuerza electoral condiciona las agendas externas, obligando a gobiernos democráticos a alinearse con las tesis de los fanáticos para mantenerse en el poder.

EL CASO DE ESPAÑA: Vemos con preocupación cómo el gobierno español se ha convertido en la punta de lanza de este movimiento en Europa. Al sumar un antisemitismo histórico —arraigado en su pasado— a la conveniencia política del presente, están legitimando a quienes buscan nuestra aniquilación, convirtiendo a una nación europea en el portavoz de la retórica de Gaza e Irán.

​III. LA SOMBRA DE IRÁN Y EL PELIGRO TECNOLÓGICO

​El origen de esta energía destructiva está en Teherán. Irán es el arquitecto que dota de capacidad real a este fanatismo regional y global:

​MISILES SUPERSÓNICOS: El desarrollo de esta tecnología por parte de Irán busca vulnerar nuestra seguridad en cuestión de segundos. Es el brazo armado de un discurso de exterminio que no responde a la lógica militar tradicional, sino a un misticismo violento que busca el fin de nuestra existencia.

​IV. DUALIDAD DE OBJETIVOS Y SOBERANÍA INDUSTRIAL

​Nuestros objetivos de guerra no pueden ser dictados por agendas externas, muchas veces condicionadas por el peso del voto fanático en las capitales europeas.

MANOS DESATADAS: No podemos permitir que el ritmo de nuestra defensa dependa de la política interna de otros países o de sus ciclos electorales. La seguridad de Israel debe ser independiente de los vaivenes en Washington o de los gobiernos europeos que han capitulado ante la presión de su frente interno.

AUTONOMÍA TOTAL: La victoria exige la reconcepción de nuestra industria militar. Al fabricar nuestra propia tecnología y armamento, garantizamos que nuestra defensa no sea moneda de cambio en las negociaciones de políticos extranjeros que temen perder sus cuotas de poder local.

​V. CONCLUSIÓN: UN DESTINO EN MANOS PROPIAS

​La verdadera victoria se alcanza cuando el destino de nuestro pueblo judío depende únicamente de nosotros mismos. Una nación que produce su propia seguridad y reconoce la magnitud global de su enemigo —desde el túnel terrorista en Gaza hasta el parlamento oportunista en Madrid— es una nación que realmente tiene las manos desatadas.

Protegemos una historia de 3000 años frente a un imperialismo que no conoce fronteras. Nuestra victoria es la garantía de que nunca más habrá nuevos exilios ni templos destruidos, sin importar cuántos oportunistas intenten vender nuestra seguridad por un puñado de votos.

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