Estambul, enero del 2024.
34 personas detenidas en ocho provincias al mismo tiempo.
Todas habían respondido a un anuncio de trabajo en redes sociales y todas terminaron trabajando para el Mossad.
Así lo afirmó el periódico turco Daily Sabah y la información impactó a muchos.
¿Cómo llega una agencia de inteligencia a eso?
Según el diario, el Mossad solía publicar avisos de empleo con detalles escasos en redes sociales y foros de internet. Una vez captados, el Mossad contactaba exclusivamente por Telegram y WhatsApp: solo texto escrito, nunca voz.
La primera misión era simple, casi inocente: verificar una dirección, fotografiar un edificio.
Luego venía algo más, y algo más, hasta que las tareas incluían extorsión y operaciones más graves. Para entonces, los reclutas ya sabían para quién trabajaban, probablemente el Mossad, aunque nunca estaba completamente confirmado.
Ese es el método que usan.
No empieza con un arma de fuego sobre la mesa. Empieza más bien, con un mensaje de texto.
Oded Eilam estuvo 24 años en el Mossad. En 2025 habló con el diario alemán Bild.
“No elegimos rápido. Nos tomamos todo el tiempo necesario para asegurarnos de que la persona es adecuada.”
Los que pasan meses de evaluación psicológica y simulaciones de campo ingresan a la Midrasha, la academia del Mossad en Herzliya.
Tres años y aprenden a reclutar posibles agentes, comunicarse de forma clandestina, detectar vigilancia enemiga y escapar de ella.
Tres años para convertirse en alguien que no existe.
Y detrás de los agentes hay otra capa.
Los Sayanim. Civiles judíos de la diáspora. Voluntarios. Sin remuneración. Motivados por lealtad a Israel.
Un sayan con una agencia de autos facilita vehículos sin documentación.
Otro con acceso médico atiende a un agente herido sin dejar registro.
Esa red es lo que le permite al Mossad operar en múltiples países con presupuesto reducido.
Están en tu ciudad. Probablemente.
Las 34 personas de Turquía pensaban que tenían un trabajo.
Los agentes llevan años siendo alguien que no son.
Los Sayanim viven vidas completamente normales… hasta que los necesitan.
El Mossad no es una organización de sombras y pistolas. Es una arquitectura de personas ordinarias, en donde la clave es que estas personas sean colocadas con precisión y aprendan a operar en silencio.
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