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sábado 13 de junio de 2026
Irán estuvo a 7 días de la bomba nuclear

Irán estuvo a 7 días de la bomba nuclear

Durante años, una de las preguntas más peligrosas en geopolítica fue esta: ¿cuánto tiempo le faltaba a Irán para tener una bomba nuclear? No meses. No semanas. Para 2024, la respuesta de los expertos era: aproximadamente siete días. Esta es la historia de cómo el mundo llegó a ese punto y qué pasó después.

En 2015 se firmó el acuerdo nuclear entre Irán y las grandes potencias mundiales. El objetivo era claro: mantener a Irán al menos a un año de distancia de producir suficiente material para fabricar un arma atómica. A cambio, se levantarían sanciones económicas que estrangulaban su economía.

El acuerdo funcionó hasta 2018, cuando la administración Trump se retiró unilateralmente. Irán respondió acelerando su programa de enriquecimiento de uranio. Lo que era una distancia de un año se fue erosionando: primero a meses, luego a semanas.

El uranio para uso civil se enriquece al 3 o 4 por ciento de pureza. Una bomba nuclear requiere el 90 por ciento. Para 2024, Irán había alcanzado el 60 por ciento, técnicamente a un paso del umbral armamentístico.

El Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, que analiza los reportes del OIEA, lo documentó con precisión: con sus reservas de uranio al 60 por ciento y solo cuatro cascadas de centrifugadoras avanzadas, Irán podía producir suficiente material para una primera bomba en aproximadamente siete días. El propio OIEA advirtió que ese proceso podría ser difícil de detectar a tiempo si Irán retrasaba el acceso a sus inspectores.

Israel llevaba más de una década frenando este programa de forma encubierta —ciberataques, sabotajes, eliminaciones selectivas de científicos—. Pero en junio de 2025 decidió actuar a escala abierta.

En la Operación Rising Lion, las fuerzas israelíes atacaron instalaciones nucleares, destruyeron cadenas de suministro de centrifugadoras y eliminaron a al menos 14 científicos nucleares iraníes. Así lo documentó el Instituto de Tecnología de Georgia. A diferencia de operaciones anteriores, Israel no lo negó: lo anunció públicamente.

Pero hay un elemento que pocos reportaron. Tras los bombardeos, el OIEA descubrió que Irán había escondido uranio altamente enriquecido en una instalación subterránea que no sufrió daños: casi 441 kilogramos de uranio al 60 por ciento, enterrados, intactos. Trump llegó a afirmar que Irán había aceptado permitir el acceso estadounidense para recuperar ese material una vez terminado el conflicto.

Ese uranio sigue en territorio iraní hasta hoy.

Se pueden destruir instalaciones. Se puede desmantelar la infraestructura. Pero el conocimiento técnico no se borra con un bombardeo y el uranio no desaparece por decreto. Israel logró frenar el reloj nuclear iraní; eso está documentado. La pregunta que ningún gobierno ha respondido todavía es cuánto tiempo durará ese freno y qué sucederá cuando se acabe.

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