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miércoles 17 de junio de 2026
HAMÁS DESAFÍA AL MUNDO: "NO ENTREGAREMOS LAS ARMAS" ¿SE ACABÓ EL SUEÑO DE LA PAZ?

HAMÁS DESAFÍA AL MUNDO: “NO ENTREGAREMOS LAS ARMAS” ¿SE ACABÓ EL SUEÑO DE LA PAZ?

Hay una frase que debería preocupar a cualquiera que siga el conflicto en Medio Oriente: Musa Abu Marzouk, uno de los máximos dirigentes de Hamás en el extranjero, ha sido tajante: Hamás no entregará sus armas ni a Israel ni a Estados Unidos.

¿Entonces de qué paz estamos hablando?

Porque una paz en la que uno de los actores conserva su ejército, sus cohetes y su capacidad de volver a la guerra, no es una paz. Es una tregua armada. Y la historia está llena de treguas armadas que terminaron explotando.

Después de meses de guerra, miles de muertos y una destrucción enorme en Gaza, muchos pensaban que Hamás estaba derrotado. Pero estas declaraciones cuentan otra historia.

Hamás no habla como una organización que se rinde.

Habla como un actor que cree haber sobrevivido.

Y sobrevivir, en política y en guerra, a veces es suficiente para reclamar una victoria.

Ahora bien, pongamos esto en perspectiva.

Israel ha repetido una y otra vez que uno de sus objetivos es que Hamás deje de ser una amenaza militar.

Pero Hamás responde:
“No entregaremos las armas”.

Entonces, ¿cómo se concilian esas dos posiciones?
La respuesta es dura:
No se concilian.

Hay una contradicción de fondo.
Israel quiere una Gaza sin Hamás armado.
Hamás quiere una Gaza sin presencia israelí, pero manteniendo su capacidad militar.
Son dos visiones incompatibles.

Y eso explica por qué cada negociación parece acercarse a un acuerdo… y luego vuelve a estancarse.
Porque el problema no son solamente las fronteras.
No son solamente los rehenes.
Ni siquiera es únicamente la reconstrucción.

El problema es quién tendrá el monopolio de la fuerza.

Y Hamás acaba de decir claramente:
“No seremos nosotros quienes renunciemos a ella”.

Ahora, algunos dirán:
“Bueno, quizás puedan integrarse a una autoridad palestina y dejar las armas gradualmente”.
Suena bien.
Pero la historia de Medio Oriente no invita al optimismo.
Miremos al norte.

Hezbolá nunca fue completamente desarmado.

Después de la guerra del 2006 muchos pensaron que había sido contenido.
Veinte años después posee uno de los arsenales más grandes del mundo en manos de una organización no estatal.
Esa experiencia pesa enormemente en la mente de los estrategas israelíes.

Y por eso muchos en Israel se preguntan:
¿Estamos viendo el nacimiento de una Gaza controlada políticamente por otros, pero militarmente influenciada por Hamás?

Porque si eso ocurre, la guerra no habría terminado.
Simplemente estaría esperando su siguiente capítulo.
Y aquí llegamos al punto más crítico.

Si Hamás conserva armas, Israel difícilmente aceptará que la amenaza desapareció.
Si Israel insiste en el desarme total, Hamás probablemente seguirá luchando.

Y si ninguno cede…
¿Qué queda?
Una paz frágil.
Una tregua vigilada.
Un conflicto congelado.

O peor aún:
Un nuevo ciclo de guerra dentro de unos años.
Porque la historia demuestra algo doloroso.

Las guerras terminan.
Los odios pueden disminuir.
Pero cuando las armas permanecen en manos de quienes se preparan para el próximo combate…
La paz deja de ser una realidad.
Y se convierte en una ilusión.

La pregunta que queda abierta es esta:
Si Hamás se niega a entregar sus armas y Israel se niega a aceptar una Gaza armada…
¿Estamos viendo el final de esta guerra?
¿O simplemente el prólogo de la siguiente?

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