La agencia de calificación crediticia Moody’s rebajó la perspectiva de crecimiento de la economía israelí, citando el aumento del gasto en defensa en medio de riesgos geopolíticos, y el debilitamiento de las instituciones del país.
“Si bien la economía israelí ha demostrado resiliencia ante las crisis geopolíticas en los últimos años, el frágil entorno de seguridad sigue planteando riesgos para las perspectivas económicas y fiscales”, advirtió Moody’s en un informe publicado el martes por la noche.
Moody’s mantuvo la calificación crediticia de grado medio para Israel, junto con su perspectiva estable, pero rebajó la perspectiva de crecimiento económico para el país este año al 3.7%, frente al 5% anterior. Esta perspectiva es inferior a la del Banco de Israel, que prevé un crecimiento económico del 4% en 2026, tras el 2.9% del año pasado.
“Si bien se han firmado acuerdos de alto al fuego y de paz en varios frentes, los episodios de reanudación de las hostilidades ponen de manifiesto su fragilidad y precariedad. Seguimos partiendo de la base de que su implementación seguirá siendo incompleta y que es probable que se produzcan violaciones y recrudecimientos periódicos, lo que mantiene el riesgo geopolítico como la principal limitación para el perfil crediticio soberano de Israel“, indicó Moody’s.
“La presión a la baja sobre la calificación probablemente aumentará si las tensiones geopolíticas se intensifican de forma que indiquen un impacto negativo significativo y duradero en la economía o las finanzas del gobierno”, advirtió la agencia.
A principios de este año, Moody’s mejoró la perspectiva crediticia de Israel de negativa a estable, ante las expectativas de una “fuerte recuperación tras la guerra”, siempre que los riesgos geopolíticos disminuyan y se mantenga el cese al fuego en Líbano y Gaza.
De cara al futuro, Moody’s prevé que el ritmo de crecimiento económico se acelere hasta el 5 % en 2027, “si se mantiene el alto al fuego con Irán, Hezbolá y Hamás“.
Moody’s señaló en su informe que la calificación actual de Israel refleja la “economía dinámica del país, sus altos niveles de riqueza, su sólida posición externa y el continuo y fuerte acceso del gobierno a los mercados”.
“Sin embargo, las finanzas públicas siguen bajo presión debido al aumento estructural del gasto en defensa y seguridad nacional, que proyectamos en torno al 6% del PIB anual”, según el informe.
Moody’s evaluó además que “las instituciones se mantienen sólidas, pero se han debilitado en los últimos años en medio de una mayor polarización política y tensiones entre instituciones estatales clave”.
Como muestra de esta tendencia, el miércoles la Knéset comenzó el debate sobre la iniciativa de ley para debilitar la autoridad del Fiscal General, uno de los pocos controles del Poder Ejecutivo en Israel, antes de su votación final.
La legislación privaría efectivamente al Fiscal General de autoridad sobre el gobierno, al permitir que los ministros ignoren las opiniones legales actualmente vinculantes y decidan por sí mismos si sus acciones son legales.
El proyecto de ley representa la última etapa de la campaña del gobierno de Benjamín Netanyahu para debilitar al Poder Judicial, que comenzó en enero de 2023, poco después de que el gobierno asumió el poder en 2022.
Moody’s advirtió que un debilitamiento de las instituciones israelíes podría ser un factor de una posible disminución de la calificación crediticia del país. Una calificación más baja aumenta los costos crediticios para el gobierno, las empresas y los hogares.
“Un debilitamiento de las perspectivas económicas y fiscales de Israel por razones no directamente relacionadas con el riesgo geopolítico también podría ejercer presión negativa sobre la calificación”, afirmó Moody’s. “La presión a la baja sobre la calificación también podría aumentar como resultado de un debilitamiento de las instituciones israelíes, en particular si el Poder Judicial se debilita más de lo que hemos evaluado hasta ahora, posiblemente como resultado de reformas institucionales”.
En septiembre de 2024, Moody’s rebajó la calificación crediticia de Israel en dos niveles, de A2 a Baa1, citando la “disminución de la calidad de las instituciones y la gobernanza de Israel” en su capacidad de gestionar las finanzas estatales, y el aumento de las necesidades de gasto durante la guerra contra Hamás.
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