La Radio del Ejército publicó este miércoles nuevos detalles sobre la instalación subterránea en Irán conocida como la montaña Pickaxe, ubicada cerca de Natanz.
Según el informe, el sitio ya alberga no solo centrifugadoras, sino también todos los componentes necesarios para establecer una planta de enriquecimiento de uranio, aunque aún no está operativa.
Las evaluaciones indican que Irán busca establecer una instalación subterránea capaz de realizar todo el proceso de enriquecimiento de uranio en el sitio. El informe indica que la introducción de uranio enriquecido en la instalación se consideraría una “línea roja”, ya que podría elevarlo al 90%, apto para armas nucleares.
Las autoridades de defensa israelíes creen que, incluso con las capacidades militares actuales de Estados Unidos, no sería posible destruir completamente la instalación subterránea. Sin embargo, consideran que el sitio podría ser neutralizado, impidiendo así que se convierta en una planta de enriquecimiento activa.
El reporte de la Radio del Ejército incluye detalles adicionales basados en la investigación del experto nuclear David Albright. Señala que la construcción de los túneles subterráneos comenzó en 2020 dentro de una montaña de granito e incluye al menos dos entradas que conducen a una instalación a más de 100 metros bajo tierra.
Se estima que las salas subterráneas son lo suficientemente grandes como para albergar eventualmente una planta de enriquecimiento con miles de centrifugadoras, así como otras actividades relacionadas con el programa nuclear de Irán.
El informe indica que en 2025, Irán reforzó las defensas del sitio mediante una valla perimetral, capas de cemento y tierra alrededor de las entradas de los túneles y selló algunos puntos de acceso.
Según el instituto de investigación, la instalación aún está en construcción. Sin embargo, una vez terminada y activada, podría convertirse en un componente clave de los continuos esfuerzos de Irán por avanzar en su programa nuclear.
Al mismo tiempo, los analistas creen que el sitio presenta vulnerabilidades como sistemas eléctricos, de ventilación y de infraestructura de apoyo, que podrían ser objetivo de un ataque militar.
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