Juntos Venceremos
lunes 27 de julio de 2026

Luis Wertman Zaslav / ¡Los dos pilares!

He dedicado gran parte de mi vida a reflexionar sobre una pregunta que parece sencilla, pero que define el rumbo de las personas, de las organizaciones y de los países:

¿Qué necesita verdaderamente un ser humano para desarrollar su proyecto de vida?

Después de muchos años de experiencia, he llegado a una convicción que orienta mi forma de pensar y de actuar.

Existen dos necesidades fundamentales que sostienen todo lo demás: la seguridad y la salud.

Todo lo que aspiramos a construir —una familia, una empresa, un patrimonio, una carrera profesional, un sueño o un legado— descansa sobre esos dos pilares invisibles.

La seguridad nos permite vivir sin miedo. La salud nos permite vivir con plenitud.

Cuando una de ellas falta, todo lo demás comienza a perder estabilidad.

Podemos tener conocimientos, experiencia, recursos económicos o grandes proyectos. Pero si perdemos la salud, nuestras prioridades cambian de inmediato. Lo urgente desplaza a lo importante. Los planes se detienen. Los sueños esperan. La vida nos recuerda, con absoluta claridad, qué era realmente indispensable.

La salud tiene una característica extraordinaria: pocas veces ocupa nuestros pensamientos cuando la tenemos; sin embargo, se convierte en el centro de nuestra existencia cuando la perdemos.

Por eso considero que cuidar la salud no es únicamente una decisión personal. Es una responsabilidad con nuestra familia, con quienes dependen de nosotros y con el futuro que queremos construir.

Lo mismo ocurre con la seguridad.

No me refiero únicamente a la seguridad pública. Hablo de esa condición que permite a una persona salir de casa con tranquilidad, trabajar con confianza, emprender con certeza y regresar sabiendo que existe un entorno que protege su dignidad y su libertad.

Una sociedad segura y saludable genera ciudadanos con mayor capacidad para innovar, crear, invertir, estudiar y servir a los demás.

No es casualidad que las comunidades con mayores niveles de bienestar sean aquellas que han entendido que prevenir siempre es más inteligente que reparar.

Durante mucho tiempo creímos que el éxito consistía en acumular bienes materiales. Hoy comprendo que el verdadero éxito consiste en conservar aquello que hace posible disfrutar de esos bienes.

¿Qué sentido tiene construir un patrimonio si no tenemos salud para compartirlo con quienes amamos?

¿Qué valor tiene alcanzar metas extraordinarias si vivimos permanentemente con miedo o incertidumbre?

La prosperidad auténtica comienza cuando protegemos aquello que hace posible todo lo demás.

Por eso la prevención no debe entenderse como una reacción frente a la adversidad, sino como una expresión de inteligencia y de responsabilidad.

Prevenir significa respetar el futuro.

Significa comprender que las mejores decisiones son aquellas que se toman antes de que aparezca la urgencia.

En una época caracterizada por cambios acelerados, inteligencia artificial, innovación tecnológica y nuevos modelos económicos, existe una verdad que permanece inalterable: ninguna transformación tendrá sentido si olvida a la persona.

Y la persona necesita, antes que cualquier otra cosa, vivir segura y vivir con salud.

Ésa es la verdadera base del desarrollo.

Ésa es la infraestructura invisible sobre la que se construyen la confianza, la productividad, la estabilidad y la prosperidad.

Mi filosofía es sencilla.

Cuando fortalecemos la seguridad protegemos la libertad.

Cuando fortalecemos la salud protegemos la vida.

Y cuando ambas caminan juntas, protegemos el futuro.

Porque el mayor patrimonio que puede tener una persona no es aquello que posee, sino aquello que le permite seguir soñando, creando, trabajando, sirviendo y disfrutando plenamente de la vida.

Todo lo demás puede recuperarse.

La seguridad y la salud, en cambio, deben cuidarse todos los días.

Hacer el Bien! Haciéndolo Bien! 

Por Luis Wertman Zaslav
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