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YOLOcaust: Aprender a no burlarse del genocidio judío

El monumento a las víctimas del Holocausto Nazi en Berlín está hecho de 6,000 bloques de concreto que representan a los 6 millones de judíos que fueron masacrados sistemáticamente en Alemania durante el régimen nazi, aunque muchas personas han decidido ignorar el significado histórico y optado por tomarse fotos divertidas en este lugar tan simbólico.

Shahak Shapiro es un artista alemán, nieto de un sobreviviente del Holocausto nazi, que llegó a la Alemania que su abuelo abandonó décadas antes, acompañado por sus padres cuando tenía apenas 14 años. Como extranjero y judío ha sido víctima de rechazo y discriminación en varias ocasiones.

Ante la importancia que el monumento representa personalmente para él, Shapiro se sintió horrorizado al encontrar fotos de personas que usaban el lugar para divertirse, posando para selfies “originales”.

Por ello decidió empezar un proyecto para el que toma las fotografías irrespetuosas y las transforma en sátira y humor negro, al colocar a los usuarios dentro de las fotografías que prueban las atrocidades que los nazis cometieron contra el pueblo judío y demás víctimas de su odio.

El nombre del proyecto “YOLOcaust”, proviene de la palabra YOLO, acrónimo de “You Only Live Once” (Sólo de vive una vez), frase utilizada en los últimos años (en internet principalmente) para justificar acciones irresponsables, y la palabra “Holocausto”.

Varias personas, después de ver el trabajo de Shahak, lo han criticado argumentando que el monumento puede utilizarse para diferentes ideas y que cada quien lo puede admirar a su manera. Pero es muy importante entender que una cosa es la estructura del lugar y otra es su significado; sin significado, el monumento no tendría razón de existir en primer lugar.

Esto es algo que se critica mucho en los llamados “millenials”. Su incapacidad de sentir empatía por cualquier cosa que no se traduzca en likes o shares ha pervertido el principal objetivo del internet: conectarnos de una manera significativa con el mundo.

Las imágenes conllevan un impacto visual dirigido a que los usuarios reflexionen sobre la importancia del monumento y su significado.

En su página de internet, Shapiro plantea que si alguien se siente ofendido por el uso de sus imágenes, entonces pueden contactarlo y él quitará su imagen con gusto.

La confusión parece ser un tema que no solamente permea las redes sociales, sino que las domina en muchos casos. Los usuarios, al tener la libertad de publicar algo sin tener que dar la cara, pasan de largo la libertad de expresión, el respeto por las demás personas y el significado profundo de muchas cosas.

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